La migración barcelonnette desde Francia hacia México en los siglos XIX y XX es un ejemplo de un presente orientado por el futuro. La esperanza y la aspiración de una vida mejor y un futuro para sí y la comunidad orientó sus pasos a través de todas las etapas: desde el deseo de migrar, la euforia del viaje, la desolación y desilusión de sus primeros tiempos en México cuando el presente correspondía a una vida en pausa, hasta la expectativa de que ese sacrificio permitiera alcanzar el futuro anhelado presentificado y encarnado en aquel migrante exitoso. Las distancias entre presente y futuro se acortaban cada vez más en medida de que su experiencia migratoria avanzaba, guiando sus pasos.