La presente ponencia trata sobre el carnaval de los otomíes de San Bartolo Tutotepec, Hidalgo, que se localizan en la Sierra Madre Oriental de México. Para mostrar cómo es que ahí, al hablar de esta parte de su tradición, o de su cultura, no sólo se nos remite al presente, sino a múltiples momentos del pasado y a diversos futuros. Pues el carnaval o t’ëni (juego) empieza con la promesa y el compromiso que hacen los capitanes ante el Señor de Chalma (Cristo Crucificado), principalmente por una buena salud, un buen trabajo y la resolución de diversos problemas a nivel familiar. Quienes después, con la ayuda de los especialistas rituales y la comunidad, levantan el palo volador (de origen prehispánico) y ponen el altar del Chalma y de Hmu’yandø (señor viejo podrido) o el Zìthü (Reverenciado muerto/venerable ancestro ) para que se lleve a cabo el t’ëni , en el espacio-tiempo en donde se hacen presentes los xitas (abuelos); vestidos con su traje de charro como los antiguos caciques de de principios del siglo XX; como los soldados de la intervención francesa del XIX que estuvieron en la región; o como los Comanches que tuvieron varias incursiones en el Norte de México, un poco después de la Independencia; junto con los políticos y estrellas de cine actuales, éstos últimos como futuros ancestros , a quienes también se les están uniendo los personajes de las caricaturas.