Pese a que las mujeres viven más que los hombres y su representación proporcional es mayor mientras más avanzan en edad los grupos etarios, el envejecimiento femenino y los intereses de las mujeres mayores fueron subsumidos en la imagen y descripción de una vejez homogénea profundamente masculina. De allí que la gerontología feminista critique esta invisibilización del envejecimiento femenino, además de mostrar cómo en la edad mayor confluyen las normas de género y el modelo normativo etario, reproduciendo y amplificando desventajas estructurales que las mujeres han experimentado a lo largo de la vida, como la intersección de diversos sistemas de opresión (sexismo, edadismo, clasismo, capacitismo) que precariza y vulnera sus vidas, especialmente en términos de situación de salud y atención a la misma, acceso a seguridad social, autonomía económica, vivienda propia, uso del tiempo, cuidados y redes de apoyo.
Con el fin de explorar la autopercepción que tienen las mujeres mayores sobre sí mismas como sujetas de derechos, así como sus prácticas en el ejercicio específico de los derechos a la salud y los cuidados, en esta ponencia se presenta el análisis del discurso de 12 mujeres mayores de 50 años que realizan tareas de cuidado directo a familiares longevos, todas participantes en un taller de 5 sesiones denominado “Charlas de café: Haciéndonos grandes”, realizado entre julio y agosto de 2021, en Teocelo, Veracruz.
El reconocimiento de las propias necesidades de salud, así como el ejercicio del autocuidado y la visualización de la construcción de redes de cuidado inter e intrageneracionales, así como intra y extrafamiliares son los primeros pasos para la problematización de una identidad femenina de “ser para otros”, la declaración en voz alta del autocuidado como una primera responsabilidad hacia sí mismas y el reconocimiento de sus prácticas de resistencia a lo largo de trayectorias de vida dedicadas al cuidado de otras personas.