Ponencia Seleccionada
El archivo de la “ausencia” negra: metodología para documentar los silencios y susurros en la Frailesca (Chiapas, México).
La ponencia aborda un problema metodológico central: ¿cómo documentar etnográficamente aquello que opera por negación? En la región Frailesca de Chiapas, un territorio reconocido como “negro de origen” registra menos del 1% de autoadscripción afrodescendiente en México. Esta paradoja revela una forma específica de gestionar lo negro en el presente (Gonzalez y Hasenbalg, 1989), más allá de estadísticas censales o políticas de reconocimiento.
Es una propuesta de inversión epistémica desde los feminismos negros (Evaristo, 2017; Hill Collins, 2000; Viveros, 2020): no busco “encontrar” lo afrodescendiente en el archivo colonial, sino interpelar documentos, fotografías y objetos desde la experiencia afrocentrada (testimonios, memoria oral, prácticas territoriales) (Trouillot, 2017).
Esto se operacionaliza mediante: (1) escribir en frailescano como registro de memoria viva con vestigios lingüísticos de esclavización; (2) una estructura analítica fractal (rancho→región→Estado) que replica las lógicas del Rancho-Estado como matriz racial (Kilomba, 2008); y (3) la superposición de capas narrativas (testimonio, memoria familiar, observación participante, documentos oficiales).
Inspirada en las escrevivências de Evaristo (2017) y en el trabajo visual de Akunyili Crosby (2021), sostengo que la escritura etnográfica no es artificio literario, constituye un método para documentar cómo lo negro se transmite en silencios, gestos, contradicciones y emociones que desbordan el dato abstracto (Mora, 2024). Presento ejemplos concretos: fotografías ausentes, el saludo “te respeto” como guiño nativo, ritos “secretos” y nombres no pronunciados.
Mi posición como etnógrafa nativa me obliga a explicitar tensiones y escribir desde lo políticamente no resuelto, construyendo una metodología situada para contextos donde la afrodescendencia opera por negación y el reconocimiento estatal administra, pero no desmantela, jerarquías raciales heredadas de la hacienda colonial.
Es una propuesta de inversión epistémica desde los feminismos negros (Evaristo, 2017; Hill Collins, 2000; Viveros, 2020): no busco “encontrar” lo afrodescendiente en el archivo colonial, sino interpelar documentos, fotografías y objetos desde la experiencia afrocentrada (testimonios, memoria oral, prácticas territoriales) (Trouillot, 2017).
Esto se operacionaliza mediante: (1) escribir en frailescano como registro de memoria viva con vestigios lingüísticos de esclavización; (2) una estructura analítica fractal (rancho→región→Estado) que replica las lógicas del Rancho-Estado como matriz racial (Kilomba, 2008); y (3) la superposición de capas narrativas (testimonio, memoria familiar, observación participante, documentos oficiales).
Inspirada en las escrevivências de Evaristo (2017) y en el trabajo visual de Akunyili Crosby (2021), sostengo que la escritura etnográfica no es artificio literario, constituye un método para documentar cómo lo negro se transmite en silencios, gestos, contradicciones y emociones que desbordan el dato abstracto (Mora, 2024). Presento ejemplos concretos: fotografías ausentes, el saludo “te respeto” como guiño nativo, ritos “secretos” y nombres no pronunciados.
Mi posición como etnógrafa nativa me obliga a explicitar tensiones y escribir desde lo políticamente no resuelto, construyendo una metodología situada para contextos donde la afrodescendencia opera por negación y el reconocimiento estatal administra, pero no desmantela, jerarquías raciales heredadas de la hacienda colonial.