Ponencia Seleccionada
Porosidad digital: fusiones y fricciones entre el juego y el trabajo.
La creciente industria de los videojuegos hace urgente analizar el complejo tejido que articula trabajo y juego, donde la frontera entre ambos se vuelve porosa. En esta ponencia propondré que la tendencia a monetizar actividades lúdicas es aprovechada por la industria para romantizar el trabajo, lo que naturaliza condiciones precarias y profundamente desiguales, especialmente en Latinoamérica. Simultáneamente, busco reflexionar sobre cómo el sistema económico permea nuestro ocio, imponiendo una lógica de productividad hasta en el tiempo libre.
Este trabajo es producto de mi proyecto de investigación doctoral, donde llevé a cabo una etnografía acompañando a videojugadores mexicanos que aspiraban a convertirse en atletas digitales. Buena parte de ese trabajo ocurrió en línea, lo que significó reflexionar sobre la forma en que distintas tecnologías digitales se implicaban en el proceso etnográfico. Esta ponencia parte del supuesto de que es más útil aproximarse a la perspectiva de Boellstorff acerca de una antropología que reflexiona sobre la presencia de tecnologías digitales en la vida cotidiana, de forma secundaria aparece la cuestión de qué tan pertinente es seguir pensando en una “etnografía digital” y la utilidad que podría tener para comprender los fenómenos sociales contemporáneos.
Algunos de los resultados principales que compartiré en este trabajo son: la promesa de convertir el juego en trabajo enmascara realidades de flexibilidad laboral extrema y desprotección. Los jugadores, en un proceso de desmitificación del “éxito” prometido, negocian y suelen resistir estas narrativas una vez que redefinen qué es valioso de cuando juegan y entrenan con sus equipos, poniendo atención -además- al contexto en el que se encuentren. La porosidad digital es un mecanismo ambivalente: por un lado promete autonomía y realización económica, un asunto por demás anhelado por todas las personas, pero suele terminar repitiendo y consolidando situaciones de precariedad cuando se erosionan los límites que tradicionalmente protegían a los trabajadores.
Este trabajo es producto de mi proyecto de investigación doctoral, donde llevé a cabo una etnografía acompañando a videojugadores mexicanos que aspiraban a convertirse en atletas digitales. Buena parte de ese trabajo ocurrió en línea, lo que significó reflexionar sobre la forma en que distintas tecnologías digitales se implicaban en el proceso etnográfico. Esta ponencia parte del supuesto de que es más útil aproximarse a la perspectiva de Boellstorff acerca de una antropología que reflexiona sobre la presencia de tecnologías digitales en la vida cotidiana, de forma secundaria aparece la cuestión de qué tan pertinente es seguir pensando en una “etnografía digital” y la utilidad que podría tener para comprender los fenómenos sociales contemporáneos.
Algunos de los resultados principales que compartiré en este trabajo son: la promesa de convertir el juego en trabajo enmascara realidades de flexibilidad laboral extrema y desprotección. Los jugadores, en un proceso de desmitificación del “éxito” prometido, negocian y suelen resistir estas narrativas una vez que redefinen qué es valioso de cuando juegan y entrenan con sus equipos, poniendo atención -además- al contexto en el que se encuentren. La porosidad digital es un mecanismo ambivalente: por un lado promete autonomía y realización económica, un asunto por demás anhelado por todas las personas, pero suele terminar repitiendo y consolidando situaciones de precariedad cuando se erosionan los límites que tradicionalmente protegían a los trabajadores.