Ponencia Seleccionada
Extractivismo y gentrificación en el juego del pueblo: Un estudio del acceso de las poblaciones locales a las actividades de la Copa Mundial de futbol 2026 en México
La Copa Mundial de Futbol 2026 se realizará principalmente en Estados Unidos, con algunos partidos en México y Canadá. Esta ponencia se centra en el caso mexicano y analiza quiénes tendrán acceso a las actividades del torneo, incluyendo los partidos disputados en territorio nacional y eventos organizados por la Federación Internacional de Futbol Asociación (FIFA).
Las ciudades sede en México —Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey— concentran poblaciones con fuerte interés en el futbol profesional y altas expectativas de aprovechar esta “oportunidad de vida” para asistir a un partido mundialista, ya sea de la selección mexicana o de otras naciones. Nuestras investigaciones preliminares sugieren que una parte significativa de estas poblaciones, especialmente las clases populares, quedará excluida de la participación directa en las actividades del Mundial.
En la preparación del torneo, actores públicos y privados han impulsado procesos de remodelación y “mejoramiento” urbano en zonas vinculadas a los trece partidos que se jugarán en el país. Estas intervenciones tienden a elitizar dichos espacios, restringiendo el acceso de residentes locales para priorizar a visitantes nacionales e internacionales. Paralelamente, sectores turísticos, gastronómicos y de ocio proyectan incrementos de precios para capitalizar la afluencia turística.
Respecto al acceso a los partidos, la FIFA ha establecido un sistema de distribución de boletos por sorteo, sin beneficios para la población local, con precios que oscilan entre 82 dólares para encuentros de fase de grupos y casi 1850 dólares para el partido inaugural en el Estadio Azteca. Estos costos, los más altos en la historia del torneo, resultan inalcanzables para sectores amplios de la población mexicana. Además, la reventa ilícita en redes sociales eleva los precios, poniendo en duda la capacidad de la FIFA para regular el mercado.
La ponencia presenta hallazgos iniciales de un estudio etnográfico que evidencian dinámicas de extractivismo y gentrificación del futbol, alejándolo de amplios segmentos de la población local.
Las ciudades sede en México —Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey— concentran poblaciones con fuerte interés en el futbol profesional y altas expectativas de aprovechar esta “oportunidad de vida” para asistir a un partido mundialista, ya sea de la selección mexicana o de otras naciones. Nuestras investigaciones preliminares sugieren que una parte significativa de estas poblaciones, especialmente las clases populares, quedará excluida de la participación directa en las actividades del Mundial.
En la preparación del torneo, actores públicos y privados han impulsado procesos de remodelación y “mejoramiento” urbano en zonas vinculadas a los trece partidos que se jugarán en el país. Estas intervenciones tienden a elitizar dichos espacios, restringiendo el acceso de residentes locales para priorizar a visitantes nacionales e internacionales. Paralelamente, sectores turísticos, gastronómicos y de ocio proyectan incrementos de precios para capitalizar la afluencia turística.
Respecto al acceso a los partidos, la FIFA ha establecido un sistema de distribución de boletos por sorteo, sin beneficios para la población local, con precios que oscilan entre 82 dólares para encuentros de fase de grupos y casi 1850 dólares para el partido inaugural en el Estadio Azteca. Estos costos, los más altos en la historia del torneo, resultan inalcanzables para sectores amplios de la población mexicana. Además, la reventa ilícita en redes sociales eleva los precios, poniendo en duda la capacidad de la FIFA para regular el mercado.
La ponencia presenta hallazgos iniciales de un estudio etnográfico que evidencian dinámicas de extractivismo y gentrificación del futbol, alejándolo de amplios segmentos de la población local.