Simposio Seleccionado
Violencias (infra)estructurales en clave de género: de los cuerpos y los espacios a las instituciones
En un momento en que las ciencias sociales, incluida la Antropología, buscan nuevas herramientas para comprender las violencias que atraviesan nuestra época, proponemos mirar hacia un concepto que suele pasar desapercibido: las infraestructuras. Más allá de su apariencia técnica o material, entendida desde una perspectiva antropológica, la infraestructura es un entramado sociotécnico que articula lo material con lo simbólico y lo institucional, reubicando la idea de infraestructura como un campo de poder material, social y político, que tiene consecuencias en la vida cotidiana. No se trata únicamente de calles, sistemas de transporte, alumbrado o drenaje, sino de redes que organizan la vida social y que implican relaciones de poder, mediaciones culturales y formas de administración gubernamental. La infraestructura es, en este sentido, un dispositivo que condiciona las posibilidades de habitar, regula accesos, distribuye recursos, crea sentidos e imaginarios sobre sujetos y lugares, al tiempo que produce y reproduce desigualdades y violencias. Las infraestructuras por lo tanto movilizan además, fuerzas sociales, políticas y recursos materiales.
Desde esta perspectiva, la infraestructura se convierte en una categoría crítica y novedosa que ofrece una mirilla analítica potente para pensar cómo se producen, administran y experimentan las violencias urbanas. Nos interesa discutir a las infraestructuras como espacios de conflicto para aproximarnos a la relación que se establece entre espacios y corporalidades. Nos preguntamos cómo las calles, el transporte, la iluminación y otros soportes de la vida urbana se convierten en escenarios donde las violencias se expresan y se gestionan, particularmente en clave de género. Las mujeres y disidencias viven de manera diferenciada los riesgos y limitaciones que emergen de estas configuraciones, revelando cómo las infraestructuras pueden ser tanto soporte de la vida como mecanismos de exclusión, marginación y reproducción de vulnerabilidades. Al mismo tiempo, las instituciones gubernamentales —sistemas de justicia, salud, educación, medio ambiente— forman parte de estas infraestructuras, pues en su dimensión burocrática y simbólica también administran y legitiman la violencia.
Así, este simposio invita a abrir un espacio de discusión teórica y etnográfica en torno a preguntas como: ¿cómo se configuran las infraestructuras en sus dimensiones materiales y simbólicas como escenarios de violencia urbana?, ¿de qué manera las instituciones gubernamentales funcionan como infraestructuras que administran y reproducen desigualdades de género?, ¿cómo se experimenta y se apropia de manera diferenciada la materialidad de la ciudad desde una perspectiva de género?, ¿de qué manera las tensiones entre urbanidad y ruralidad, especialmente en los márgenes, se materializan en infraestructuras que producen o administran formas específicas de violencia?, y ¿qué alternativas sociales y prácticas de resistencia emergen frente a estas formas de violencia?
Estas preguntas no son un punto de llegada, sino un punto de partida. Queremos que este simposio sea un espacio amplio de discusión que permita arriesgar ideas, compartir experiencias y ensayar metodologías que nos permitan abrir un diálogo teórico y etnográfico sobre la infraestructura como lente para comprender la relación entre infraestructura y violencia, y que contribuyan a imaginar mundos posibles más justos y habitables, en sintonía con las preocupaciones centrales de la antropología contemporánea.
Desde esta perspectiva, la infraestructura se convierte en una categoría crítica y novedosa que ofrece una mirilla analítica potente para pensar cómo se producen, administran y experimentan las violencias urbanas. Nos interesa discutir a las infraestructuras como espacios de conflicto para aproximarnos a la relación que se establece entre espacios y corporalidades. Nos preguntamos cómo las calles, el transporte, la iluminación y otros soportes de la vida urbana se convierten en escenarios donde las violencias se expresan y se gestionan, particularmente en clave de género. Las mujeres y disidencias viven de manera diferenciada los riesgos y limitaciones que emergen de estas configuraciones, revelando cómo las infraestructuras pueden ser tanto soporte de la vida como mecanismos de exclusión, marginación y reproducción de vulnerabilidades. Al mismo tiempo, las instituciones gubernamentales —sistemas de justicia, salud, educación, medio ambiente— forman parte de estas infraestructuras, pues en su dimensión burocrática y simbólica también administran y legitiman la violencia.
Así, este simposio invita a abrir un espacio de discusión teórica y etnográfica en torno a preguntas como: ¿cómo se configuran las infraestructuras en sus dimensiones materiales y simbólicas como escenarios de violencia urbana?, ¿de qué manera las instituciones gubernamentales funcionan como infraestructuras que administran y reproducen desigualdades de género?, ¿cómo se experimenta y se apropia de manera diferenciada la materialidad de la ciudad desde una perspectiva de género?, ¿de qué manera las tensiones entre urbanidad y ruralidad, especialmente en los márgenes, se materializan en infraestructuras que producen o administran formas específicas de violencia?, y ¿qué alternativas sociales y prácticas de resistencia emergen frente a estas formas de violencia?
Estas preguntas no son un punto de llegada, sino un punto de partida. Queremos que este simposio sea un espacio amplio de discusión que permita arriesgar ideas, compartir experiencias y ensayar metodologías que nos permitan abrir un diálogo teórico y etnográfico sobre la infraestructura como lente para comprender la relación entre infraestructura y violencia, y que contribuyan a imaginar mundos posibles más justos y habitables, en sintonía con las preocupaciones centrales de la antropología contemporánea.