Simposio Seleccionado
DIVERSIDAD Y VIDA URBANA: CATEGORÍAS, PRÁCTICAS Y EXPERIENCIAS DE LA ALTERIDAD EN LA CIUDAD
Las ciudades actuales se caracterizan por ser núcleos de la diversidad social, cultural, política, entre otras. Nociones como ciudad cosmopolita habla justamente de la presencia y con-vivencia de prácticas, pasados y experiencias diversas que dan forma a un espacio heterogéneo y, aparentemente, abierto y democrático. Sin embargo, hoy en día es claro que el proyecto de ciudad multicultural es ilusorio o, como diría Manuel Delgado (2011) sobre el espacio público, es una ideología. No por el hecho de negar la diversidad de historias, prácticas y experiencias, sino por aparentar que éstas se integran y relacionan de manera coherente y horizontal.
Así, aunque las ciudades constituyen espacios propicios para la diversidad, los dispositivos institucionales, las lógicas del mercado urbano y las prácticas en la vida cotidiana reproducen regímenes de visibilidad y formas de ordenamiento – físico y simbólico – que dan forma a jerarquías, estigmas y distancias sociales frente a quienes definimos como “otros”. Es claro que la manera como nos relaciones con el “otro” en el espacio urbano está mediada por conflictos, disputas, exclusiones y tensiones que tienen lugar a través de formas de sociabilidad fragmentadas y privatizadas, tendencias a la securitización del espacio público, expresiones de segregación urbana, privatización de la vida social, etc.
En este contexto, categorías asignadas como indígena, migrante, comunidad LGBTIQ+, persona con discapacidad, habitante de calle, persona pobre, entre otras, se reproducen en la vida cotidiana, a partir tanto de discursos que entretejan los marcos institucionales y las acciones del Estado, como mediante prácticas, imaginarios y formas de socialización. Estas categorías operan en el ordenamiento del espacio urbano, tanto física como simbólicamente, con implicaciones directas en la definición sobre quiénes pueden ocupar qué lugares, de qué maneras y bajo qué condiciones. Es en lo visible e invisible de la aceptación y negación de ciertos cuerpos, prácticas e identidades que adquieren forma los sutiles ordenamientos socioespaciales que reproducen y refuerzan las distancias sociales frente a un conjunto determinado de sujetos y/o colectividades que hemos definido como “otros”.
Con lo anterior en mente, este Simposio busca abrir las reflexiones en torno a cómo se producen, experimentan y disputan las formas de diferenciación en la vida urbana, y qué prácticas emergen para cuestionarlas o resignificarlas. Algunas preguntas son ¿cómo se produce, regula o experimenta la diferencia en el contexto urbano? ¿de qué manera categorías como indígena, migrante, LGBTIQ+, persona con discapacidad o persona pobre adquieren significado, se disputan o se resignifican en la vida urbana? ¿cómo los dispositivos institucionales reproducen formas de diferenciación y distancia social? ¿cómo se hacen visibles los definidos cómo “otros” y cómo cuestionan los ordenamientos institucionales? Este es solo solo un ejemplo de preguntas que pueden guiar las reflexiones en torno a la forma cómo construimos las visiones y cómo nos relacionamos con aquellxs que identificamos como otrxs en y a través del espacio urbano; la invitación es a continuar abriendo esas preguntas a partir de diversas experiencias, aproximaciones y casos.
Así, aunque las ciudades constituyen espacios propicios para la diversidad, los dispositivos institucionales, las lógicas del mercado urbano y las prácticas en la vida cotidiana reproducen regímenes de visibilidad y formas de ordenamiento – físico y simbólico – que dan forma a jerarquías, estigmas y distancias sociales frente a quienes definimos como “otros”. Es claro que la manera como nos relaciones con el “otro” en el espacio urbano está mediada por conflictos, disputas, exclusiones y tensiones que tienen lugar a través de formas de sociabilidad fragmentadas y privatizadas, tendencias a la securitización del espacio público, expresiones de segregación urbana, privatización de la vida social, etc.
En este contexto, categorías asignadas como indígena, migrante, comunidad LGBTIQ+, persona con discapacidad, habitante de calle, persona pobre, entre otras, se reproducen en la vida cotidiana, a partir tanto de discursos que entretejan los marcos institucionales y las acciones del Estado, como mediante prácticas, imaginarios y formas de socialización. Estas categorías operan en el ordenamiento del espacio urbano, tanto física como simbólicamente, con implicaciones directas en la definición sobre quiénes pueden ocupar qué lugares, de qué maneras y bajo qué condiciones. Es en lo visible e invisible de la aceptación y negación de ciertos cuerpos, prácticas e identidades que adquieren forma los sutiles ordenamientos socioespaciales que reproducen y refuerzan las distancias sociales frente a un conjunto determinado de sujetos y/o colectividades que hemos definido como “otros”.
Con lo anterior en mente, este Simposio busca abrir las reflexiones en torno a cómo se producen, experimentan y disputan las formas de diferenciación en la vida urbana, y qué prácticas emergen para cuestionarlas o resignificarlas. Algunas preguntas son ¿cómo se produce, regula o experimenta la diferencia en el contexto urbano? ¿de qué manera categorías como indígena, migrante, LGBTIQ+, persona con discapacidad o persona pobre adquieren significado, se disputan o se resignifican en la vida urbana? ¿cómo los dispositivos institucionales reproducen formas de diferenciación y distancia social? ¿cómo se hacen visibles los definidos cómo “otros” y cómo cuestionan los ordenamientos institucionales? Este es solo solo un ejemplo de preguntas que pueden guiar las reflexiones en torno a la forma cómo construimos las visiones y cómo nos relacionamos con aquellxs que identificamos como otrxs en y a través del espacio urbano; la invitación es a continuar abriendo esas preguntas a partir de diversas experiencias, aproximaciones y casos.