Simposio Seleccionado
Repensar las antropologías desde sus actor@s: poder, resistencia, emociones, ética y política
La época en que vivimos implica grandes desafíos para la antropología social y su apuesta por entender la forma de significar la vida toda. Se necesita de una antropología social más humana y más rigurosa que nunca. Es fundamental revisar los ejes teórico-metodológicos canónicos y repensarlos desde otros lugares. Dentro de las ponencias se invita a reflexionar de manera distinta sobre múltiples herramientas que han sido utilizadas desde la antropología y otras disciplinas sociales.
Por un lado, se propone un enfoque dual-integral de la infografía, es decir, como recurso de producción de conocimiento y técnica de exposición, porque conjunta saber tecnológico y expresividad cuasi artística con finalidades cognoscitivas, de cuya elaboración, el investigador obtiene nuevas perspectivas de lo que se está procesando.
Por otro lado, se presentan la autoetnografía feminista y la cartografía colaborativa como formas de construir narrativas específicas, en donde las personas de a pie, las invisibles, puedan hablar sobre sí mismas, visibilizar y recuperar, lo que Foucault llamó, los saberes soterrados que se oponen diametralmente a los discursos hegemónicos, de ahí las apuestas metodológicas para la insurrección de los saberes desde la agencia y conciencia de sí.
También se reflexiona sobre la fotografía y el registro audiovisual, sobre las decisiones éticas, técnicas y afectivas que atraviesan la producción audiovisual. Ya que, dentro de estos procesos, la cámara no solo documenta: obliga a pensar cómo se construye una escena, cómo se comparte una historia y qué responsabilidades éticas implican el entrar en la intimidad de la vida cotidiana de las personas con quienes trabajamos.
Una propuesta más es sobre la realización de talleres y cómo estos estimulan procesos de investigación colaborativa. Espacios donde las voces de las personas que participan son escuchadas, compartidas e integradas; los talleres, más que producir datos nos brindan formas de pensar colectivamente, pues reconocen la horizontalidad y la escucha mutua, en donde las y los participantes no son sólo “informantes”; son co-productoras de sentido.
Un eje que atraviesa el simposio es la importancia de las emociones, de las afectividades, poder analizar, interpretar y comprender las formas de vida metropolitanas, especialmente referidas a cómo, las condiciones materiales de vida, es decir las infraestructuras de residencia, comunicación y transportación condicionan las emosignificaciones de los urbícolas como expresiones de imaginarios que instalan el estatismo en la prisa que repercute en la forma emocional de las relaciones sociales.
Los otros ejes que orientan las reflexiones son el binomio poder-resistencia, la creación de narrativas propias y específicas desde los sujetos, la implicación de los afectos y emociones en la investigación, la importancia vital del cuerpo en múltiples dimensiones, la ética y la política del locus de enunciación-investigación en contextos ordinarios y extraordinarios (desastres, riesgos, guerras, etcétera), la complejización de herramientas antropológicas ampliamente utilizadas para darles una nueva orientación en la producción de sentido, es decir, pensar juntas y juntos nuevas formas de hacer antropología y cumplir a cabalidad con su cometido.
Por un lado, se propone un enfoque dual-integral de la infografía, es decir, como recurso de producción de conocimiento y técnica de exposición, porque conjunta saber tecnológico y expresividad cuasi artística con finalidades cognoscitivas, de cuya elaboración, el investigador obtiene nuevas perspectivas de lo que se está procesando.
Por otro lado, se presentan la autoetnografía feminista y la cartografía colaborativa como formas de construir narrativas específicas, en donde las personas de a pie, las invisibles, puedan hablar sobre sí mismas, visibilizar y recuperar, lo que Foucault llamó, los saberes soterrados que se oponen diametralmente a los discursos hegemónicos, de ahí las apuestas metodológicas para la insurrección de los saberes desde la agencia y conciencia de sí.
También se reflexiona sobre la fotografía y el registro audiovisual, sobre las decisiones éticas, técnicas y afectivas que atraviesan la producción audiovisual. Ya que, dentro de estos procesos, la cámara no solo documenta: obliga a pensar cómo se construye una escena, cómo se comparte una historia y qué responsabilidades éticas implican el entrar en la intimidad de la vida cotidiana de las personas con quienes trabajamos.
Una propuesta más es sobre la realización de talleres y cómo estos estimulan procesos de investigación colaborativa. Espacios donde las voces de las personas que participan son escuchadas, compartidas e integradas; los talleres, más que producir datos nos brindan formas de pensar colectivamente, pues reconocen la horizontalidad y la escucha mutua, en donde las y los participantes no son sólo “informantes”; son co-productoras de sentido.
Un eje que atraviesa el simposio es la importancia de las emociones, de las afectividades, poder analizar, interpretar y comprender las formas de vida metropolitanas, especialmente referidas a cómo, las condiciones materiales de vida, es decir las infraestructuras de residencia, comunicación y transportación condicionan las emosignificaciones de los urbícolas como expresiones de imaginarios que instalan el estatismo en la prisa que repercute en la forma emocional de las relaciones sociales.
Los otros ejes que orientan las reflexiones son el binomio poder-resistencia, la creación de narrativas propias y específicas desde los sujetos, la implicación de los afectos y emociones en la investigación, la importancia vital del cuerpo en múltiples dimensiones, la ética y la política del locus de enunciación-investigación en contextos ordinarios y extraordinarios (desastres, riesgos, guerras, etcétera), la complejización de herramientas antropológicas ampliamente utilizadas para darles una nueva orientación en la producción de sentido, es decir, pensar juntas y juntos nuevas formas de hacer antropología y cumplir a cabalidad con su cometido.