Simposio Seleccionado

Antropologías feministas y cuidados comunitarios: etnografías para sostener la vida y lo político

En las últimas décadas, los feminismos han colocado al cuidado en el centro de los debates sobre la reproducción social, la sostenibilidad de la vida y la producción y mantenimiento de lo común. Desde perspectivas críticas, se ha cuestionado la aparente neutralidad del cuidado al mostrar cómo esta práctica fundamental se encuentra profundamente atravesada por relaciones de género, clase, raza, edad, capacidad y territorialidad. Las discusiones en torno a la economía del cuidado, las éticas del cuidado, su reconocimiento como derecho humano y su incorporación —siempre conflictiva— a las políticas públicas han permitido desnaturalizar quién cuida, en qué condiciones y con qué consecuencias para las vidas de quienes sostienen cotidianamente a otras personas (Tronto, 2020; Batthyány, 2020; Pérez, 2021).

Desde las antropologías feministas, el cuidado no se concibe únicamente como una serie de tareas o responsabilidades, sino como un proceso encarnado, relacional, afectivo y político. Esta tradición antropológica ha mostrado que el cuidado se produce en el entrecruce de cuerpos, materiales, afectos, saberes locales y estructuras de poder, pero también constituye un espacio desde donde emergen solidaridades, formas de resistencia, infraestructuras afectivas y proyectos políticos que disputan sentidos sobre las vidas dignas. La investigación etnográfica feminista ha permitido visibilizar cómo estas prácticas, lejos de reducirse al ámbito doméstico, se expanden hacia redes comunitarias, territoriales o intergeneracionales que sostienen la vida en escenarios marcados por la precarización, el extractivismo, la ausencia del Estado y las múltiples crisis contemporáneas.

En este sentido, los cuidados comunitarios han sido conceptualizados como arreglos colectivos que involucran parentescos ampliados, vecindades, organizaciones barriales, comités locales, redes de mujeres, promotoras de salud, parteras, cooperativas y otras formas de acción colectiva que, desde sus propios marcos culturales y políticos, generan respuestas para enfrentar desigualdades estructurales, violencias, emergencias sanitarias, impactos ambientales o desplazamientos migratorios (Vega, 2019; Zibecchi, 2019; Pacífico, 2022). Estas prácticas, generalmente invisibilizadas por las políticas estatales y por las teorías hegemónicas del cuidado, constituyen prácticas cotidianas que permiten el sostenimiento de la vida en múltiples dimensiones.

En estos entrecruces entre la antropología feminista y los cuidados comunitarios, este simposio propone un espacio interdisciplinario y situado para analizar cómo las prácticas comunitarias de cuidado operan como alternativas éticas, políticas y organizativas en contextos rurales, periurbanos e indígenas de México y América Latina. De igual forma, el simposio enfatiza el aporte metodológico de las etnografías feministas, las cuales permiten aproximarnos al cuidado desde perspectivas encarnadas, afectivas, relacionales y reflexivas. Estas metodologías —que integran la co-producción del conocimiento, la observación participante situada, la escritura corporalizada y la colaboración con las comunidades— posibilitan comprender la densidad ética, política y territorial del cuidado. A partir de estas herramientas, proponemos pensar el cuidado como un campo de disputa, imaginación y transformación social, y como una vía privilegiada para repensar la vida colectiva en contextos de crisis.
Palabras Clave
antropología feminista, cuidados comunitarios, política, sostenimiento de la vida

Coordinadores

    Angelica Yasmin Davila Landa
    Andrea Cristina Moctezuma Balderas

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