Simposio Seleccionado

Mujeres y vivienda urbana. Sesgos de género y estrategias de subversión

Nueva propuesta de resumen
En las ciudades contemporáneas, el acceso a la vivienda presenta profundas desigualdades de género que afectan de manera particular a quienes sostienen cotidianamente el trabajo de cuidados. En México, el 39.8% de los hogares están encabezados por una mujer. Sin embargo, casi una cuarta parte de las mujeres asalariadas mayores de 12 años no cuenta con prestaciones laborales, lo que limita significativamente sus posibilidades de acceder a créditos hipotecarios. En 2020, sólo el 34% de los créditos del Infonavit fueron otorgados a mujeres, frente al 66% de créditos asignados a hombres (Davin, 2021). En la Ciudad de México, aunque el 44.21% de las viviendas propias están a nombre de una mujer, persisten brechas en la titularidad, la copropiedad y la seguridad jurídica.

Estas cifras se inscriben en un contexto más amplio de precariedad habitacional. ONU-Habitat estima que al menos el 38.4% de la población en México habita en viviendas inadecuadas; es decir, en condiciones de hacinamiento, construidas con materiales poco duraderos o sin acceso a servicios mejorados de agua o saneamiento. En esa misma línea, el Censo de Población y Vivienda 2020 reporta que más de un tercio de las viviendas particulares tiene una superficie construida de hasta 55 m². La falta de acceso a créditos o a otras políticas de acceso a la vivienda, obliga a muchas mujeres a recurrir a un mercado de alquiler cada vez más encarecido y desigual o a solucionar las dificultades por medio de redes familiares y de pares, que no siempre brindan acceso a espacios seguros.

En diálogo con el eje “Retejer el entramado de la vida: cuidados, género y derechos humanos”, este simposio propone entender la vivienda como una infraestructura esencial para la reproducción social y el sostenimiento de la vida. Nos interesa identificar los sesgos de género en el acceso, permanencia y certeza jurídica de la vivienda, así como las desigualdades, violencias e injusticias desde la perspectiva de las mujeres en busca de una vivienda adecuada. Convocamos trabajos teóricos o empíricos, de antropología y disciplinas afines, dedicados al análisis de políticas públicas, mercados formales e informales, dinámicas institucionales y experiencias organizativas; así como, a estrategias individuales y colectivas puestas en marcha por mujeres para reproducir la existencia y disputar su derecho a la ciudad.

Resumen previo (rechazado)
De acuerdo con el Censo de Población y Vivienda (2020), el 39.8 % de los hogares está a cargo
de una mujer; sin embargo, el 22.95% de la población de mujeres de 12 años o más que cuenta
con un salario no tiene derecho a prestaciones, lo que significa que pedir un crédito para
vivienda es una de las opciones menos frecuentes. Las desigualdades de género también pueden
observarse en el número de mujeres que son dueñas de una vivienda. En el mismo año, Infonavit
reportó que sólo el 34% de los créditos se otorgaron a mujeres contra 66% a hombres (Davin,
2021).
Según datos del Boletín de la Secretaría de las Mujeres (2025), de un total de 1 millón 506 mil
575 viviendas propias en la Ciudad de México, el 44.21% están a nombre de una mujer, el 6.77%
pertenecen en copropiedad a un hombre y una mujer, y el 0.42% a dos mujeres. Por otro lado,
ONU-Habitat estima que al menos el 38.4% de la población en México habita en viviendas
inadecuadas, es decir, en condiciones de hacinamiento, construidas con materiales poco
duraderos o sin acceso a servicios mejorados de agua o saneamiento. En esa misma línea, el
Censo de Población y Vivienda 2020 reporta que el 35.3% de las viviendas particulares
habitadas en el país tienen una superficie construida de hasta 55 m2.
La falta de acceso a un crédito para vivienda propia tiene como una de tantas consecuencias
que las personas tengan que alquilar alguna, lo que nuevamente pone en desventaja a las
mujeres, puesto que, de las viviendas en renta, tan solo el 39.5% corresponde a jefaturas
femeninas. Además de que los costos de alquiler van de los 6,000 a los 40,000 pesos mensuales,
en función de la demarcación territorial en la que están ubicadas y dentro de la propia
demarcación, según la colonia en la que se encuentren. Las más costosas suelen ser ofertadas
como ubicaciones “privilegiadas” con infraestructura y desarrollo urbano –acceso a vías de
comunicación y transporte, servicios educativos, centros de trabajo, oferta cultural y
recreativa, áreas verdes, parques y otros espacios públicos–.
Identificar los sesgos de género en el acceso, permanencia, certeza jurídica, formas de producción y reproducción de la vida en relación con la vivienda y las posibles condiciones de desigualdad, violencias e injusticias que atraviesan las mujeres en el afán de satisfacer su derecho a la vivienda; así como las estrategias que implementan para cumplir con tal cometido, son los objetivos de este simposio que convoca a estudiosas y estudiosos del tema provenientes de distintas disciplinas, instituciones y generaciones.
Palabras Clave
Mujeres; vivienda; sesgos de género

Coordinadores

    Marcela Meneses Reyes
    Magali Marega
    Jovani Rivera

Comentaristas

    Marcela Meneses Reyes