Simposio Seleccionado
Etnografía en los territorios. Alcances y limitaciones de una metodología viva
El presente simposio busca repensar la práctica etnográfica situada como oportunidad pedagógica. Esto implica trasladar el método al dialogo interdisciplinario, sin dejar de reconocer la tradición teórica de la que nace y las posibilidades emanadas de la labor antropológica.
Los retos del mundo actual suponen una producción de información que, por decir lo menos, resulta abrumadora. Esto entraña un reto para la investigación y la incidencia social, así como para la formación universitaria que se encuentra asediada por una multiplicidad de especializaciones, habilidades y conocimientos aparentemente necesarios para el desempeño de la profesión, en medio de la paradoja que supone la misma crisis de la universidad ante los embates corporativos que reducen el aprendizaje a certificaciones particulares que, aparentemente, funcionarían mejor para el empleo que toda la larga trayectoria curricular.
La etnografía supone, junto con una línea de pedagogías centradas en la atención y en otras temporalidades, la posibilidad de situar otra perspectiva frente a la rapidez emanada de la vorágine de información. Esta apuesta metodológica implica mirar de forma situada los problemas complejos que se concentran en lugares y se pueden rastrear de manera global, asumiendo, por ejemplo, que los territorios se construyen en el habitar y no en la planificación, y que el tejido social emana de la pertenencia y las memorias de las comunidades.
Por ello, los trabajos que se esperan en este simposio buscan un diálogo abierto que plantea las oportunidades de la etnografía como una práctica situada transdisciplinariamente, que incorpora actores, voces y perspectivas que construyen maneras de decir, modos de ver y formas de atención y agenciamiento que construyen tonos, conceptos y aproximaciones que complejizan las formas hacer análisis y de desplegar técnicas y pragmáticas unidisciplinares.
Esta idea responde, a su vez, a la noción de justicia social, pues si bien la etnografía puede orientarse a diversos ámbitos, su propósito está centrado en la construcción colaborativa del conocimiento, estudiar con las personas, antes que estudiar a las personas, a fin de generar interlocuciones y acciones diseñadas no desde el desplazamiento, el despojo y la exclusión, sino como alternativas incluyentes desde abajo, es decir, que toman en serio a las comunidades y habilitan los espacios para que sean los actores sociales quienen narren sus realidades, poniendo así a las y los investigadores en una posición de cercanía y acompañamiento.
Los retos del mundo actual suponen una producción de información que, por decir lo menos, resulta abrumadora. Esto entraña un reto para la investigación y la incidencia social, así como para la formación universitaria que se encuentra asediada por una multiplicidad de especializaciones, habilidades y conocimientos aparentemente necesarios para el desempeño de la profesión, en medio de la paradoja que supone la misma crisis de la universidad ante los embates corporativos que reducen el aprendizaje a certificaciones particulares que, aparentemente, funcionarían mejor para el empleo que toda la larga trayectoria curricular.
La etnografía supone, junto con una línea de pedagogías centradas en la atención y en otras temporalidades, la posibilidad de situar otra perspectiva frente a la rapidez emanada de la vorágine de información. Esta apuesta metodológica implica mirar de forma situada los problemas complejos que se concentran en lugares y se pueden rastrear de manera global, asumiendo, por ejemplo, que los territorios se construyen en el habitar y no en la planificación, y que el tejido social emana de la pertenencia y las memorias de las comunidades.
Por ello, los trabajos que se esperan en este simposio buscan un diálogo abierto que plantea las oportunidades de la etnografía como una práctica situada transdisciplinariamente, que incorpora actores, voces y perspectivas que construyen maneras de decir, modos de ver y formas de atención y agenciamiento que construyen tonos, conceptos y aproximaciones que complejizan las formas hacer análisis y de desplegar técnicas y pragmáticas unidisciplinares.
Esta idea responde, a su vez, a la noción de justicia social, pues si bien la etnografía puede orientarse a diversos ámbitos, su propósito está centrado en la construcción colaborativa del conocimiento, estudiar con las personas, antes que estudiar a las personas, a fin de generar interlocuciones y acciones diseñadas no desde el desplazamiento, el despojo y la exclusión, sino como alternativas incluyentes desde abajo, es decir, que toman en serio a las comunidades y habilitan los espacios para que sean los actores sociales quienen narren sus realidades, poniendo así a las y los investigadores en una posición de cercanía y acompañamiento.