Simposio Seleccionado
La cara oculta del orden: reflexiones sobre la noche y la nocturnidad en los imaginarios urbanos y laborales
De manera general, los grupos humanos hemos generado entramados de sentidos y significados en torno a la noche, los cuales han sido producidos y reproducidos a través de distintos mitos, ritos y representaciones que han pautado las prácticas que suceden bajo su cobijo. Es por ello que aunque la noche posee una materialidad cósmica propia —por denominarla de alguna forma—, la construimos y nos vinculamos con ella a través de los sentidos y significados que culturalmente le atribuimos.
La noche es una construcción cultural y su existencia ha sido fundamental en la configuración del orden social de todas las sociedades. No obstante, su importancia ha sido infravalorada, tal y como lo demuestra el poco interés que ha tomado en los estudios etnográficos —clásicos y contemporáneos—, así como la escasa producción académica de ella como fenómeno de análisis. Este síntoma, sin embargo, puede interpretarse como parte de su cualidad simbólica, que la lleva a ser significada como un espacio vacío y peligroso; opuesto a la parte iluminada del día: el orden diurno (Durand, 2004; Nieto Calleja y Becerra Pozos, 2024).
De tal suerte, la invisibilización de la noche y de su peso cultural, es parte de su existencia como binomio articulador de sentido opuesto al orden diurno. Así, en las sociedades occidentalizadas, el orden diurno, históricamente, ha contenido a las prácticas y los sentidos de lo viril, lo productivo y lo público, dejando bajo el cobijo nocturno aquellas prácticas valoradas como menores, esto es, lo femenino, lo reproductivo, y lo íntimo y privado. Si bien en la actualidad estos límites se han hecho más porosos, esto no exime la importancia que tiene la comprensión del carácter de lo nocturno, al contrario, lo hace más urgente: es necesario entender cómo su perfomance y sentidos se han empleado para acrecentar la desigualdad y se inscriben en nuevas formas de explotación de lo íntimo (Besserer y Ruiz, 2023).
De tal suerte, es dentro de este contexto que —como parte del esfuerzo colectivo de los estudios de la noche y de la antropología de la noche en particular— se propone este simposio, donde se buscará reunir reflexiones y estudios en torno a la importancia que la nocturnidad tiene en los imaginarios urbanos y laborales. El interés en estas dos esferas surge ante el reconocimiento del papel que los imaginarios urbanos han tenido para cuestionar la noción naturalizada de la noche, producto de la electrificación, así como de la heterogeneidad de sus habitantes, prácticas y experiencias, quienes, además, no pueden pensarse fuera de un sistema jerarquizante que se expresa en la división laboral. De ese modo, este simposio busca convocar ponencias que permitan reflexionar en torno a todo aquello que es desechado y negado en el orden diurno, lo nocturno. Ello, bajo el entendido de que la noche es una espacialidad de significación ambivalente, que permite tanto la transgresión, la resistencia y la reflexividad al orden diurno, pero también la agudización de las desigualdades y las violencias sociales.
La noche es una construcción cultural y su existencia ha sido fundamental en la configuración del orden social de todas las sociedades. No obstante, su importancia ha sido infravalorada, tal y como lo demuestra el poco interés que ha tomado en los estudios etnográficos —clásicos y contemporáneos—, así como la escasa producción académica de ella como fenómeno de análisis. Este síntoma, sin embargo, puede interpretarse como parte de su cualidad simbólica, que la lleva a ser significada como un espacio vacío y peligroso; opuesto a la parte iluminada del día: el orden diurno (Durand, 2004; Nieto Calleja y Becerra Pozos, 2024).
De tal suerte, la invisibilización de la noche y de su peso cultural, es parte de su existencia como binomio articulador de sentido opuesto al orden diurno. Así, en las sociedades occidentalizadas, el orden diurno, históricamente, ha contenido a las prácticas y los sentidos de lo viril, lo productivo y lo público, dejando bajo el cobijo nocturno aquellas prácticas valoradas como menores, esto es, lo femenino, lo reproductivo, y lo íntimo y privado. Si bien en la actualidad estos límites se han hecho más porosos, esto no exime la importancia que tiene la comprensión del carácter de lo nocturno, al contrario, lo hace más urgente: es necesario entender cómo su perfomance y sentidos se han empleado para acrecentar la desigualdad y se inscriben en nuevas formas de explotación de lo íntimo (Besserer y Ruiz, 2023).
De tal suerte, es dentro de este contexto que —como parte del esfuerzo colectivo de los estudios de la noche y de la antropología de la noche en particular— se propone este simposio, donde se buscará reunir reflexiones y estudios en torno a la importancia que la nocturnidad tiene en los imaginarios urbanos y laborales. El interés en estas dos esferas surge ante el reconocimiento del papel que los imaginarios urbanos han tenido para cuestionar la noción naturalizada de la noche, producto de la electrificación, así como de la heterogeneidad de sus habitantes, prácticas y experiencias, quienes, además, no pueden pensarse fuera de un sistema jerarquizante que se expresa en la división laboral. De ese modo, este simposio busca convocar ponencias que permitan reflexionar en torno a todo aquello que es desechado y negado en el orden diurno, lo nocturno. Ello, bajo el entendido de que la noche es una espacialidad de significación ambivalente, que permite tanto la transgresión, la resistencia y la reflexividad al orden diurno, pero también la agudización de las desigualdades y las violencias sociales.