Ponencia Seleccionada
Medicalización del perro callejero en México
El proceso histórico que hizo de la presencia del perro callejero una entidad definida mediante discursos médicos, lo hace ejemplo etnográfico de la medicalización de la vida social urbana. Las transformaciones urbanas del orden del cuidado de la salud pública del siglo XVIII, como el recogimiento de basura o las ordenanzas que prohibían arrojar deshechos a las calles o cuerpos de agua y la prohibición de la presencia de perros sin dueño en los espacios públicos, inauguran la medicalización del perro callejero. En los siglos posteriores y hasta nuestro presente etnográfico, esta forma de control social medicalizante sobre los cuerpos y vida de los perros callejeros se continuó. Por ejemplo, la respuesta de control del siglo XVIII derivó en matanzas periódicas y organizadas de los perros sin dueño; en las postrimerías de la independencia de México y ante un cambio de mentalidad humanista, se opta por el envenenamiento de estos animales, lo que evitaba el ruido de las palizas nocturnas para matarlos y la presencia de sus cuerpos masacrados a la vista de todos. El porfiriato y su ímpetu industrial conectaron, por breve tiempo, al perro callejero a una cadena de aprovechamiento de los cuerpos muertos para convertirlos en mercancías de uso común. También durante este periodo, la invención de la vacuna contra la rabia humana generó un nuevo paso en la medicalización del perro al convertirlo de manera tecnocientífica, en el principal vector de contagio humano de la rabia en las zonas urbanas y rurales. Con esto, todo el siglo XX se le continúo atrapando en las calles y matando en las perreras como medio de control urbano del contagio de la rabia. El siglo XXI y ante otro cambio de mentalidad, que veía los métodos para matar en los antirrábicos como inhumanos, ve nacer una nueva forma de control social sobre los cuerpos de los perros callejeros que se presenta como más humana pero que no deja de intervenir, bajo premisas y métodos de la medicina moderna, los cuerpos de estos animales; las rescatistas, los refugios y el método de esterilización se han vuelto en el presente los factores y agentes que intervienen en dicho control social del perro callejero en México.