Ponencia Seleccionada
No pain no gain: aspiraciones y expectativas relacionadas al cuerpo masculino en el mundo del fitness
Esta ponencia analiza la construcción contemporánea de las masculinidades en el contexto de los gimnasios comerciales como parte de la industria fitness, a partir de un estudio etnográfico realizado entre el 2024 y 2025 en un gimnasio perteneciente a una cadena transnacional en América Latina. Desde un enfoque antropológico y de género, se examina cómo los entrenadores de gimnasio encarnan, negocian y reproducen ideales corporales y mandatos asociados al “ser hombre” en un espacio que en términos de condiciones laborales los ubica en la precarización teniendo salarios bajos y contratos de medio tiempo que, en la práctica, implican una extensión significativa de su jornada recurriendo además a la flexibilización laboral y el ofertamiento del "entrenamiento personalizado" siento ésta la fuente principal de sus ingresos. Además cuentan con mecanismos de supervisión y evaluación constante, centrados en métricas de satisfacción del cliente y cumplimiento de objetivos comerciales que en muchas ocasiones obtienen a partir de la percepción que el usuario tiene de ellos y que generalmente se vincula al aspecto físico del entrenador. Estas dinámicas fomentan la auto-vigilancia, la competencia entre pares.
El gimnasio se presenta como un espacio privilegiado para observar la performatividad de las masculinidades, donde el cuerpo funciona como medio de trabajo y campo de disputa simbólica. En este entorno, los entrenadores ocupan una posición ambivalente: son agentes que reproducen normas corporales, pero también sujetos disciplinados por ellas. Su apariencia física —asociada a fuerza, control y disciplina— opera como capital simbólico y económico (Bourdieu, 1986), en línea con lo que Connell (2015) conceptualiza como masculinidades hegemónicas.
El análisis muestra una transformación en los ideales masculinos dentro del fitness en tiempos muy cortos: del modelo hipermusculado hacia un ideal de “cuerpo funcional” y en un segundo periodo volviendo a la búsqueda del modelo hipermusculado combinando estética, salud y rendimiento. Sin embargo, este desplazamiento no implica una ruptura, sino una reconfiguración de los mecanismos de disciplinamiento corporal, donde el autocuidado y el bienestar se convierten en imperativos morales y productivos. En este sentido, el cuerpo puede entenderse como un objeto de intervención biopolítica (Foucault, 2002), orientado a la producción de sujetos eficientes y regulados.
Asimismo, se problematizan las tensiones que atraviesan las subjetividades de los entrenadores en contextos de precarización laboral, evidenciando cómo las masculinidades se configuran en la intersección entre mandatos de género, exigencias del mercado y desigualdades estructurales. Finalmente, se aborda el uso de suplementos y esteroides anabólicos lo que se interpreta como una práctica situada frente a dichas expectativas, que puede leerse también desde una dimensión necropolítica (Mbembe, 2003), en tanto expone a los sujetos a riesgos en la búsqueda de un ideal corporal.
En conjunto, el gimnasio emerge como un espacio donde las masculinidades son producidas, encarnadas y disputadas cotidianamente, subrayando la necesidad de abordar a los hombres como sujetos de género atravesados por relaciones de poder y procesos de disciplinamiento corporal.
El gimnasio se presenta como un espacio privilegiado para observar la performatividad de las masculinidades, donde el cuerpo funciona como medio de trabajo y campo de disputa simbólica. En este entorno, los entrenadores ocupan una posición ambivalente: son agentes que reproducen normas corporales, pero también sujetos disciplinados por ellas. Su apariencia física —asociada a fuerza, control y disciplina— opera como capital simbólico y económico (Bourdieu, 1986), en línea con lo que Connell (2015) conceptualiza como masculinidades hegemónicas.
El análisis muestra una transformación en los ideales masculinos dentro del fitness en tiempos muy cortos: del modelo hipermusculado hacia un ideal de “cuerpo funcional” y en un segundo periodo volviendo a la búsqueda del modelo hipermusculado combinando estética, salud y rendimiento. Sin embargo, este desplazamiento no implica una ruptura, sino una reconfiguración de los mecanismos de disciplinamiento corporal, donde el autocuidado y el bienestar se convierten en imperativos morales y productivos. En este sentido, el cuerpo puede entenderse como un objeto de intervención biopolítica (Foucault, 2002), orientado a la producción de sujetos eficientes y regulados.
Asimismo, se problematizan las tensiones que atraviesan las subjetividades de los entrenadores en contextos de precarización laboral, evidenciando cómo las masculinidades se configuran en la intersección entre mandatos de género, exigencias del mercado y desigualdades estructurales. Finalmente, se aborda el uso de suplementos y esteroides anabólicos lo que se interpreta como una práctica situada frente a dichas expectativas, que puede leerse también desde una dimensión necropolítica (Mbembe, 2003), en tanto expone a los sujetos a riesgos en la búsqueda de un ideal corporal.
En conjunto, el gimnasio emerge como un espacio donde las masculinidades son producidas, encarnadas y disputadas cotidianamente, subrayando la necesidad de abordar a los hombres como sujetos de género atravesados por relaciones de poder y procesos de disciplinamiento corporal.