Ponencia Seleccionada
Más que presas: Etnografía cazando y co-produciendo con los venados cola blanca en la Mixteca. Retos experimentales y posibilidades especulativas del antropólogo-cazador.
La siguiente ponencia tiene la intención de compartir reflexiones y hallazgos respecto a los procesos de construcción de conocimientos multiespecie en los estudios de antropología, o lo que Vinciane Despret (2018) nombró “co-producción” en la investigación con los animales, en este caso, relacionado a mi experiencia con el venado cola-blanca mexicanus. El objetivo es exponer los retos metodológicos y posibilidades experimentales en mi investigación antropológica sobre la caza de venados en la Mixteca Baja, exponiendo mi lugar como cazador iniciado entre los venaderos (cazadores) y mi rol como etnógrafo de la caza. Este posicionamiento epistémico desdoblado (cazador-antropólogo) permitió un proceso de aprendizajes múltiples, sobre todo el reconocimiento de la importancia de la co-habitación en la caza, como un proceso de compromiso con el entorno que se comparte con los demás seres animales y anímicos (Ingold, 2000).
Aprender a cazar es aprender a comprometerse con el monte, pero no como una sentencia ideológica impuesta, sino desde la vivencia encarnada, el continuo aprendizaje del tejido fino de relaciones más-que-humanas, sus asimetrías anímicas, su flujo de depredaciones y sus diversas maneras de negociación, así como el entendimiento semiótico del bosque y la comprensión cosmológica de la caza mixteca, la cual plantea la yuxtaposición de historicidades, ancestralidades y ecologías mutuas. Es en este ensamblaje de dimensiones y relaciones donde los venados van revelando sus múltiples formas de ser, estar y relacionarse con los cazadores, otros animales y seres anímicos. La ponencia busca demostrar como la agencia del venado, su aprendizaje situado, la correspondencia ecológica, su conciencia no-humana, incluso su intervención anímica y metafísica, puede alterar la investigación antropológica de un etnógrafo-cazador. Una ponencia que invita a reflexiones más especulativas que ortodoxas respecto a las maneras de co-producir con las especies con las que colaboramos, ya sea desde aprender a rastrear sus huellas y comer su carne de forma ritualizada, hasta aceptar su intervención anímica en los sueños del investigador y su impacto en la escritura etnográfica.
Aprender a cazar es aprender a comprometerse con el monte, pero no como una sentencia ideológica impuesta, sino desde la vivencia encarnada, el continuo aprendizaje del tejido fino de relaciones más-que-humanas, sus asimetrías anímicas, su flujo de depredaciones y sus diversas maneras de negociación, así como el entendimiento semiótico del bosque y la comprensión cosmológica de la caza mixteca, la cual plantea la yuxtaposición de historicidades, ancestralidades y ecologías mutuas. Es en este ensamblaje de dimensiones y relaciones donde los venados van revelando sus múltiples formas de ser, estar y relacionarse con los cazadores, otros animales y seres anímicos. La ponencia busca demostrar como la agencia del venado, su aprendizaje situado, la correspondencia ecológica, su conciencia no-humana, incluso su intervención anímica y metafísica, puede alterar la investigación antropológica de un etnógrafo-cazador. Una ponencia que invita a reflexiones más especulativas que ortodoxas respecto a las maneras de co-producir con las especies con las que colaboramos, ya sea desde aprender a rastrear sus huellas y comer su carne de forma ritualizada, hasta aceptar su intervención anímica en los sueños del investigador y su impacto en la escritura etnográfica.