Ponencia Seleccionada
Territorialidad extractivas y defensa del territorio en la región de Bacalar
Territorialidad extractivas y defensa del territorio en la región de Bacalar
La región de Bacalar, y más ampliamente el sur del estado de Quintana Roo, es actualmente atravesada por procesos de transformación social y territorial detonados por el impulso a la industria turística y a la agroindustria, todos ellos articulados y potenciados por el megaproyecto Tren Maya. La ponencia, producto de siete años de investigación etnográfica y de archivo, busca ofrecer una interpretación compleja de los procesos de devastación socioambiental, despojo de tierras y acelerada mercantilización de territorios en las comunidades indígenas y campesinas que detentan la propiedad social de la tierra, contrastándolos con aquellas experiencias de arraigo y cuidado del territorio que se desarrollan en la misma región.
Más allá de dar cuenta de las manifestaciones de los procesos de despojo y de las consecuencias de la imposición de modelos de desarrollo y territorialización violenta, me pregunté ¿cuáles son los mecanismos que permiten el cercamiento y el despojo de bienes comunes naturales y culturales? Los procesos de territorialización debil tienen su explicación en la conformación histórica del territorio, destinado a la extracción de materias primas (chicle y madera) y a los procesos de colonización dirigida que originaron la conformación de comunidades migrantes junto con indígenas mayas peninsulares. El arraigo al territorio es más evidente en las comunidades del poniente de Bacalar, donde los migrantes lograron tierras fertiles en las que reprodujeron las actividades de reproducción material y simbólica ligadas al trabajo agrícola, y el complejo cultural que en ellas reside.
Frente a la lógica paradójica del “ejido-empresa”, expuesta por un representante ejidal, encontré en la Laguna la emergencia de nuevos sujetos con arraigo territorial y proveniencia distintos, como asociaciones civiles y colectivos urbanos cuyas prácticas se cruzan con aquellas de los campesinos mayas migrantes en la zona conocida como el Poniente de Bacalar que, formando nuevas instituciones y sujetos colectivos, buscan resistir la embestida de la agroindustria. Mientras los sujetos colectivos –ejidos y comunidades indígenas y campesinas- que tradicionalmente identificamos como los primeros involucrados en la relación de cuidado están perdiendo su centralidad, posiblemente por el adelgazamiento del vínculo entre tierra/territorio y la reproducción de la vida, otros sujetos que podemos identificar como comunidades de práctica buscan detener la enajenación del territorio a partir de una dimensión de reproducción más afectiva o simbólica (la cual, como veremos, tampoco está del todo exenta de la instrumentalización).
En esto, los lenguajes de valoración y prácticas de apropiación social del territorio se ubican entre los dos polos de la práctica extractiva y las relaciones de despojo, por un lado, y la práctica del cuidado por el otro.
Objetivo general del presente ensayo es, por lo anterior, identificar las distintas territorialidades que caracterizan la región, ubicándolas en una perspectiva histórica y buscando comprender la continuidad o el legado en la conformación de las territorialidades actuales, entendidas como procesos de significación, apropiación y disputa.
La región de Bacalar, y más ampliamente el sur del estado de Quintana Roo, es actualmente atravesada por procesos de transformación social y territorial detonados por el impulso a la industria turística y a la agroindustria, todos ellos articulados y potenciados por el megaproyecto Tren Maya. La ponencia, producto de siete años de investigación etnográfica y de archivo, busca ofrecer una interpretación compleja de los procesos de devastación socioambiental, despojo de tierras y acelerada mercantilización de territorios en las comunidades indígenas y campesinas que detentan la propiedad social de la tierra, contrastándolos con aquellas experiencias de arraigo y cuidado del territorio que se desarrollan en la misma región.
Más allá de dar cuenta de las manifestaciones de los procesos de despojo y de las consecuencias de la imposición de modelos de desarrollo y territorialización violenta, me pregunté ¿cuáles son los mecanismos que permiten el cercamiento y el despojo de bienes comunes naturales y culturales? Los procesos de territorialización debil tienen su explicación en la conformación histórica del territorio, destinado a la extracción de materias primas (chicle y madera) y a los procesos de colonización dirigida que originaron la conformación de comunidades migrantes junto con indígenas mayas peninsulares. El arraigo al territorio es más evidente en las comunidades del poniente de Bacalar, donde los migrantes lograron tierras fertiles en las que reprodujeron las actividades de reproducción material y simbólica ligadas al trabajo agrícola, y el complejo cultural que en ellas reside.
Frente a la lógica paradójica del “ejido-empresa”, expuesta por un representante ejidal, encontré en la Laguna la emergencia de nuevos sujetos con arraigo territorial y proveniencia distintos, como asociaciones civiles y colectivos urbanos cuyas prácticas se cruzan con aquellas de los campesinos mayas migrantes en la zona conocida como el Poniente de Bacalar que, formando nuevas instituciones y sujetos colectivos, buscan resistir la embestida de la agroindustria. Mientras los sujetos colectivos –ejidos y comunidades indígenas y campesinas- que tradicionalmente identificamos como los primeros involucrados en la relación de cuidado están perdiendo su centralidad, posiblemente por el adelgazamiento del vínculo entre tierra/territorio y la reproducción de la vida, otros sujetos que podemos identificar como comunidades de práctica buscan detener la enajenación del territorio a partir de una dimensión de reproducción más afectiva o simbólica (la cual, como veremos, tampoco está del todo exenta de la instrumentalización).
En esto, los lenguajes de valoración y prácticas de apropiación social del territorio se ubican entre los dos polos de la práctica extractiva y las relaciones de despojo, por un lado, y la práctica del cuidado por el otro.
Objetivo general del presente ensayo es, por lo anterior, identificar las distintas territorialidades que caracterizan la región, ubicándolas en una perspectiva histórica y buscando comprender la continuidad o el legado en la conformación de las territorialidades actuales, entendidas como procesos de significación, apropiación y disputa.