Ponencia Seleccionada
Violencias, corporalidades y cuidados psicosociales en contextos de migración: experiencias en zonas de frontera de América del Sur
Las investigaciones sobre salud mental y migración en América Latina han mostrado una alta prevalencia de sufrimiento emocional, social y físico entre personas migrantes que atraviesan contextos de riesgo, violencia y desigualdad. Sin embargo, gran parte de la literatura continúa centrada en paradigmas biomédicos y psiquiátricos que tienden a patologizar experiencias vinculadas a procesos sociales más amplios, invisibilizando la dimensión corporal, generizada y situada del sufrimiento. Esta comunicación —derivada de una investigación posdoctoral en curso— propone analizar las experiencias de salud‑enfermedad de personas migrantes sudamericanas desde una perspectiva antropológica que reconoce la corporalidad como espacio de inscripción de normas sociales, desigualdades estructurales y trayectorias vitales marcadas por vulneraciones múltiples.
El estudio se desarrolla en dos zonas fronterizas del Cono Sur —Brasil‑Argentina‑Paraguay y Chile‑Bolivia‑Argentina— donde se observan itinerarios corporales atravesados por violencias, desplazamientos forzados, incertidumbre jurídica y barreras de acceso a servicios de salud y atención psicosocial. En estos espacios liminales, el cuerpo migrante se configura como territorio de riesgo y, simultáneamente, como lugar de agencia, resistencia y negociación cotidiana. Las experiencias de niñez, juventud y adultez en tránsito revelan cómo los ciclos de vida se ven reconfigurados por la movilidad, la espera, la precariedad laboral, la xenofobia y la exposición constante a dispositivos de control estatal.
Diversos estudios han señalado que las exclusiones políticas, económicas y sociales producen ansiedad, estrés, depresión y sentimientos de indignidad entre poblaciones migrantes. Tales afectaciones no pueden comprenderse únicamente como trastornos individuales, sino como expresiones psicoculturales de desigualdades estructurales que se manifiestan en el cuerpo. Conceptos como “abjectividad” permiten iluminar cómo las personas migrantes internalizan experiencias de no‑pertenencia, estigmatización y violencia simbólica, afectando sus itinerarios de salud‑enfermedad a lo largo del curso de vida.
En las zonas de frontera estudiadas, los servicios de salud mental, al operar bajo marcos biomédicos, suelen validar ciertos tipos de sufrimiento mientras deslegitiman otros, contribuyendo a la medicalización de problemas sociales y a la reproducción de desigualdades. Organizaciones humanitarias y centros de atención, al reinterpretar experiencias migratorias como “problemas emocionales”, pueden reforzar estigmas y limitar la construcción de cuidados culturalmente situados. Como señalan investigaciones recientes en la región, los modelos de atención utilizados en contextos de movilidad requieren ser analizados críticamente para comprender cómo se negocian prácticas de cuidado entre migrantes y actores institucionales.
Esta ponencia propone, así, una mirada relacional y transdisciplinaria de la salud mental, entendida como proceso social, histórico, económico, político, cultural y biológico. Al situar la corporalidad migrante en el centro del análisis, se busca contribuir a la comprensión de las desigualdades que atraviesan los itinerarios vitales de estas poblaciones y a la reflexión sobre intervenciones y cuidados que promuevan el respeto y la defensa de los derechos a la salud en contextos de vulnerabilidad.
El estudio se desarrolla en dos zonas fronterizas del Cono Sur —Brasil‑Argentina‑Paraguay y Chile‑Bolivia‑Argentina— donde se observan itinerarios corporales atravesados por violencias, desplazamientos forzados, incertidumbre jurídica y barreras de acceso a servicios de salud y atención psicosocial. En estos espacios liminales, el cuerpo migrante se configura como territorio de riesgo y, simultáneamente, como lugar de agencia, resistencia y negociación cotidiana. Las experiencias de niñez, juventud y adultez en tránsito revelan cómo los ciclos de vida se ven reconfigurados por la movilidad, la espera, la precariedad laboral, la xenofobia y la exposición constante a dispositivos de control estatal.
Diversos estudios han señalado que las exclusiones políticas, económicas y sociales producen ansiedad, estrés, depresión y sentimientos de indignidad entre poblaciones migrantes. Tales afectaciones no pueden comprenderse únicamente como trastornos individuales, sino como expresiones psicoculturales de desigualdades estructurales que se manifiestan en el cuerpo. Conceptos como “abjectividad” permiten iluminar cómo las personas migrantes internalizan experiencias de no‑pertenencia, estigmatización y violencia simbólica, afectando sus itinerarios de salud‑enfermedad a lo largo del curso de vida.
En las zonas de frontera estudiadas, los servicios de salud mental, al operar bajo marcos biomédicos, suelen validar ciertos tipos de sufrimiento mientras deslegitiman otros, contribuyendo a la medicalización de problemas sociales y a la reproducción de desigualdades. Organizaciones humanitarias y centros de atención, al reinterpretar experiencias migratorias como “problemas emocionales”, pueden reforzar estigmas y limitar la construcción de cuidados culturalmente situados. Como señalan investigaciones recientes en la región, los modelos de atención utilizados en contextos de movilidad requieren ser analizados críticamente para comprender cómo se negocian prácticas de cuidado entre migrantes y actores institucionales.
Esta ponencia propone, así, una mirada relacional y transdisciplinaria de la salud mental, entendida como proceso social, histórico, económico, político, cultural y biológico. Al situar la corporalidad migrante en el centro del análisis, se busca contribuir a la comprensión de las desigualdades que atraviesan los itinerarios vitales de estas poblaciones y a la reflexión sobre intervenciones y cuidados que promuevan el respeto y la defensa de los derechos a la salud en contextos de vulnerabilidad.