Ponencia Seleccionada
Metodologías participativas desde el Estado: aprendizajes del programa Regeneración Comunitaria Infonavit
La participación se ha posicionado como elemento central en las políticas públicas y de desarrollo, particularmente en términos de planeación urbana (Cornwall, 2004; Healey, 1992). Sin embargo, aun cuando existan condiciones para incorporar estándares rigurosos, los procesos participativos resultan insuficientes para generar impacto social cuando son implementados desde el Estado sin problematizar las relaciones de poder inherentes (Cooke & Kothari, 2001; Gaventa, 2006).
Esta ponencia sostiene que, cuando se busca contribuir a la transformación social desde una posición gubernamental, es indispensable desarrollar metodologías participativas orientadas al análisis crítico de las relaciones de poder al interior del entorno institucional. Esto implica reconocer que los procesos de política pública están atravesados por actores, narrativas e intereses en disputa (IDS, 2006), lo que permite ampliar el espacio de acción de la política pública y, al mismo tiempo, situar de manera realista sus alcances y límites.
La reflexión parte de aprendizajes derivados del trabajo en el programa de Regeneración Comunitaria Infonavit (2019–2025), cuyo objetivo fue atender las causas raíz de la prevalencia de vivienda irregular (deteriorada, abandonada u ocupada sin certeza jurídica) en fraccionamientos precarios. Esta política se apoyó en un enfoque de investigación-acción participativa y promovió, de manera paralela, el fortalecimiento de procesos de organización social en los territorios intervenidos.
El programa incluyó la contratación de investigaciones sociales basadas en trabajo de campo con fuertes lineamientos éticos y metodológicos. No obstante, pese a la apertura institucional para su elaboración, la incorporación de estos insumos en la política pública evidenció limitaciones estructurales asociadas a las lógicas institucionales y a las asimetrías de poder internas y externas (Ferguson, 1994; Mosse, 2005).
Esta experiencia pone de relieve la necesidad de considerar al aparato burocrático como objeto de análisis, así como los retos que ello implica cuando supone una práctica reflexiva interna en contextos marcados por fuertes desigualdades de poder (Schön, 1991; Reason & Bradbury, 2008). En ese sentido, propongo repensar las metodologías participativas (tradicionalmente orientadas a la comunidad) para explorar sus posibilidades, límites y condiciones cuando se enfocan a transformar las lógicas institucionales de la política pública.
Esta ponencia sostiene que, cuando se busca contribuir a la transformación social desde una posición gubernamental, es indispensable desarrollar metodologías participativas orientadas al análisis crítico de las relaciones de poder al interior del entorno institucional. Esto implica reconocer que los procesos de política pública están atravesados por actores, narrativas e intereses en disputa (IDS, 2006), lo que permite ampliar el espacio de acción de la política pública y, al mismo tiempo, situar de manera realista sus alcances y límites.
La reflexión parte de aprendizajes derivados del trabajo en el programa de Regeneración Comunitaria Infonavit (2019–2025), cuyo objetivo fue atender las causas raíz de la prevalencia de vivienda irregular (deteriorada, abandonada u ocupada sin certeza jurídica) en fraccionamientos precarios. Esta política se apoyó en un enfoque de investigación-acción participativa y promovió, de manera paralela, el fortalecimiento de procesos de organización social en los territorios intervenidos.
El programa incluyó la contratación de investigaciones sociales basadas en trabajo de campo con fuertes lineamientos éticos y metodológicos. No obstante, pese a la apertura institucional para su elaboración, la incorporación de estos insumos en la política pública evidenció limitaciones estructurales asociadas a las lógicas institucionales y a las asimetrías de poder internas y externas (Ferguson, 1994; Mosse, 2005).
Esta experiencia pone de relieve la necesidad de considerar al aparato burocrático como objeto de análisis, así como los retos que ello implica cuando supone una práctica reflexiva interna en contextos marcados por fuertes desigualdades de poder (Schön, 1991; Reason & Bradbury, 2008). En ese sentido, propongo repensar las metodologías participativas (tradicionalmente orientadas a la comunidad) para explorar sus posibilidades, límites y condiciones cuando se enfocan a transformar las lógicas institucionales de la política pública.