Ponencia Seleccionada
La producción anquilosada
La antropología médica mexicana, se ha orientado a investigar los procesos de salud/enfermedad/atención. De esta manera, se ha revisado la relación médico-paciente, los sistemas de creencias populares, las políticas públicas —en tanto a salud se tratan—, junto un gran multiverso de aspectos derivados de la enfermedad. La perspectiva de la antropología médica mexicana se ha enfocado en aspectos socioculturales
Como paciente reumática, me enfoco en la cronicidad (Osorio Carranza, 2020) (Arganis Juárez, 2020) de otras pacientes y sus horizontes de expectativas como agentes dinamizadores cotidianos. De esta manera, propongo hacer una revisión acerca las negociaciones y resistencias (Abu-Lughod, 2011) experimentadas por unas diferentes mujeres reumáticas frente a la productividad. Esto, desde un enfoque específico en su relación como sujetas insertas en el sistema capitalista, donde las exigencias se pretenden iguales para todas las personas, desconociendo factores fisiológicos humanos como las enfermedades.
Empíricamente, he encontrado algunos comunes denominadores donde las enfermedades crónicas degenerativas ponen en manifiesto cómo se les asigna un valor a las personas según su capacidad productiva, en especial en las personas con enfermedades crónicas como la artritis (Jetha, y otros, 2016). De esta manera, se puede inquirir sobre el lugar que toma el concepto de producción y la autoconcepción de “sujetas productivas”, en el marco de la pregunta ¿para qué se quiere estar sana? Esto permitiría dialogar con el concepto de "producción" teórico y el sentido de productividad experimentado por las pacientes desde su experiencia vital.
Parte de los acuerdos a los que llegan las pacientes, se originan desde un cambio de concepción corporal, donde la autorrealización de las personas (como sujeto individual) no se originaría únicamente en el proceso de trabajo/creación hegemónica en un tiempo (Cox, 2018). En este sentido, desde las narrativas de las mujeres reumáticas sobre sus vivencias cotidianas, se interpela a un capacitismo —por demás estructural y deliberado— de baja intensidad al escrutar sobre las ideas de productividad de las mismas pacientes.
Frente a la cronicidad degenerativa, el cansancio, y la inmunodeficiencia (entre otros síntomas propios de las osteoartropatías como la artritis reumatoide), la paciente y a sus allegados negocian ante una estructura capacitista a la que se enfrentan de múltiples formas. Además de la estructura que constriñe a las personas en el capitalismo, las mujeres reumáticas, adaptan su cotidianidad a algo inmanente, eso que las integra: la artritis. Dichas negociaciones se dan partir de sus condiciones de posibilidad, su horizonte de expectativa y en las aspiraciones individuales (también colectivas).
Como paciente reumática, me enfoco en la cronicidad (Osorio Carranza, 2020) (Arganis Juárez, 2020) de otras pacientes y sus horizontes de expectativas como agentes dinamizadores cotidianos. De esta manera, propongo hacer una revisión acerca las negociaciones y resistencias (Abu-Lughod, 2011) experimentadas por unas diferentes mujeres reumáticas frente a la productividad. Esto, desde un enfoque específico en su relación como sujetas insertas en el sistema capitalista, donde las exigencias se pretenden iguales para todas las personas, desconociendo factores fisiológicos humanos como las enfermedades.
Empíricamente, he encontrado algunos comunes denominadores donde las enfermedades crónicas degenerativas ponen en manifiesto cómo se les asigna un valor a las personas según su capacidad productiva, en especial en las personas con enfermedades crónicas como la artritis (Jetha, y otros, 2016). De esta manera, se puede inquirir sobre el lugar que toma el concepto de producción y la autoconcepción de “sujetas productivas”, en el marco de la pregunta ¿para qué se quiere estar sana? Esto permitiría dialogar con el concepto de "producción" teórico y el sentido de productividad experimentado por las pacientes desde su experiencia vital.
Parte de los acuerdos a los que llegan las pacientes, se originan desde un cambio de concepción corporal, donde la autorrealización de las personas (como sujeto individual) no se originaría únicamente en el proceso de trabajo/creación hegemónica en un tiempo (Cox, 2018). En este sentido, desde las narrativas de las mujeres reumáticas sobre sus vivencias cotidianas, se interpela a un capacitismo —por demás estructural y deliberado— de baja intensidad al escrutar sobre las ideas de productividad de las mismas pacientes.
Frente a la cronicidad degenerativa, el cansancio, y la inmunodeficiencia (entre otros síntomas propios de las osteoartropatías como la artritis reumatoide), la paciente y a sus allegados negocian ante una estructura capacitista a la que se enfrentan de múltiples formas. Además de la estructura que constriñe a las personas en el capitalismo, las mujeres reumáticas, adaptan su cotidianidad a algo inmanente, eso que las integra: la artritis. Dichas negociaciones se dan partir de sus condiciones de posibilidad, su horizonte de expectativa y en las aspiraciones individuales (también colectivas).