Ponencia Seleccionada
La mercantilización de los rituales y la negociación del trabajo femenino en Tamazulápam Mixe en un contexto de migración.
Mi propuesta se basa en una antropología situada en donde inspecciono mi lugar de enunciación como antropóloga Ayuujk, o lo que académicamente se nombra como antropología nativa o indígena, complementada con propuestas del feminismo comunitario y descolonial aunado a planteamientos de la antropología económica a raíz de mi inquietud etnográfica por analizar la realidad que me atraviesa.
La reproducción de la vida en la región Ayuujk, en el estado de Oaxaca, se sostiene a partir de la relación entre los humanos, los no humanos y el territorio, en cuyo seno se dinamizan prácticas y actividades destinadas al cuidado y al sostenimiento de los bienes comunes que en él habitan. Un elemento central desde el cual emergen estás prácticas es el ámbito ritual, que consiste en un recorrido a los distintos lugares sagrados de la región para realizar la ceremonia y sacrificio animal como ofrenda a las deidades que habitan en cada uno de estos sitios, con el fin de propiciar dones que permiten sostener los cuidados y la reproducción de la vida individual y colectiva.
En este contexto, sitúo mi propuesta, particularmente en la localidad de Tamazulápam del Espíritu Santo, en donde los habitantes despliegan estás prácticas atravesadas por un contexto de migración y un aumento considerable en la inyección de remesas, lo cual ha modificado la estructura comunitaria, pero, sobre todo, el ámbito de los rituales, es decir, el conjunto de prácticas ceremoniales que organizan el acceso y la comunicación con lo sagrado. El ritual constituye un ámbito feminizado, estructurado bajo una división sexual del trabajo, en el que las actividades del proceso ritual están determinadas por roles asignados a las mujeres.
Desde las apuestas del feminismo comunitario mi propuesta se encamina a analizar de qué manera las mujeres reproducen y sostienen las tramas comunitarias (Gutiérrez, 2018) a través de los rituales como espacios feminizados. Más allá de que, ante miradas externas, las actividades que realizan, pueden parecer subordinadas, tanto ellas como la comunidad valorizan su trabajo en los cuidados y el sostén de lo común. Aunado a esto, es importante situar que la localidad, históricamente, ha estado atravesada por procesos de colonización, indigenismo, expansión del capitalismo y las políticas neoliberales basadas en una estructura patriarcal que reconfiguran las prácticas comunitarias en donde lo “tradicional” o las dinámicas convencionales de sostener la vida se ven afectadas, y, por ende, el trabajo femenino como agentes ritualistas.
En este marco, la migración hacia Los Ángeles, en Estados Unidos, ha establecido una red laboral en el sector de la comida rápida, donde las loncherías (en E.U.) atraen mano de obra de la población mixe. Estos trabajadores mixes envían remesas a la comunidad local, estratificando y generando clases sociales que acumulan un tipo de capital económico diferencial con los demás habitantes. Este fenómeno social ha promovido la conversión del ritual como un espacio mercantil donde las mujeres como agentes ritualistas se convierten también en agentes económicas de este ámbito. En esta línea es esencial brindar aportes encaminados a ver a los pueblos originarios
La reproducción de la vida en la región Ayuujk, en el estado de Oaxaca, se sostiene a partir de la relación entre los humanos, los no humanos y el territorio, en cuyo seno se dinamizan prácticas y actividades destinadas al cuidado y al sostenimiento de los bienes comunes que en él habitan. Un elemento central desde el cual emergen estás prácticas es el ámbito ritual, que consiste en un recorrido a los distintos lugares sagrados de la región para realizar la ceremonia y sacrificio animal como ofrenda a las deidades que habitan en cada uno de estos sitios, con el fin de propiciar dones que permiten sostener los cuidados y la reproducción de la vida individual y colectiva.
En este contexto, sitúo mi propuesta, particularmente en la localidad de Tamazulápam del Espíritu Santo, en donde los habitantes despliegan estás prácticas atravesadas por un contexto de migración y un aumento considerable en la inyección de remesas, lo cual ha modificado la estructura comunitaria, pero, sobre todo, el ámbito de los rituales, es decir, el conjunto de prácticas ceremoniales que organizan el acceso y la comunicación con lo sagrado. El ritual constituye un ámbito feminizado, estructurado bajo una división sexual del trabajo, en el que las actividades del proceso ritual están determinadas por roles asignados a las mujeres.
Desde las apuestas del feminismo comunitario mi propuesta se encamina a analizar de qué manera las mujeres reproducen y sostienen las tramas comunitarias (Gutiérrez, 2018) a través de los rituales como espacios feminizados. Más allá de que, ante miradas externas, las actividades que realizan, pueden parecer subordinadas, tanto ellas como la comunidad valorizan su trabajo en los cuidados y el sostén de lo común. Aunado a esto, es importante situar que la localidad, históricamente, ha estado atravesada por procesos de colonización, indigenismo, expansión del capitalismo y las políticas neoliberales basadas en una estructura patriarcal que reconfiguran las prácticas comunitarias en donde lo “tradicional” o las dinámicas convencionales de sostener la vida se ven afectadas, y, por ende, el trabajo femenino como agentes ritualistas.
En este marco, la migración hacia Los Ángeles, en Estados Unidos, ha establecido una red laboral en el sector de la comida rápida, donde las loncherías (en E.U.) atraen mano de obra de la población mixe. Estos trabajadores mixes envían remesas a la comunidad local, estratificando y generando clases sociales que acumulan un tipo de capital económico diferencial con los demás habitantes. Este fenómeno social ha promovido la conversión del ritual como un espacio mercantil donde las mujeres como agentes ritualistas se convierten también en agentes económicas de este ámbito. En esta línea es esencial brindar aportes encaminados a ver a los pueblos originarios