Ponencia Seleccionada
La experiencia de duelo. De la demanda de atención a la prescripción de psicofármacos.
En esta ponencia se presentan dos investigaciones cualitativas realizadas en Uruguay. El primer estudio, exploró las significaciones del duelo durante el periodo de 2019 a 2024, entrevistando treinta personas en duelo de entre 18 y 65 años y 10 expertos en salud mental. El segundo, iniciado en 2024 y aún en curso, indaga la prescripción y consumo de psicofármacos, invitando a hablar a veintiséis personas de entre 18 y 75 años que, estando en duelo, consumieron, con o sin prescripción, ansiolíticos y/o antidepresivos. En estas investigaciones los resultados coinciden mostrando la alta frecuencia de consultas por duelo y como respuesta de los profesionales sanitarios, la prescripción de ansiolíticos y antidepresivos. Asimismo, observamos que el duelo es blanco de la consulta en salud mental por considerarse que puede configurar una enfermedad crónica. La intervención farmacológica es habitual para atender estos casos aunque no hay un protocolo para estos casos y se realiza una prescripción indirecta que no deviene de un diagnóstico concreto. Con respecto a los sujetos, las valoraciones sobre los psicofármacos para el duelo, son dispares. Algunos reportan beneficios inmediatos, otros, tiempo después y otros no registran efectos, por lo que no obtenemos una noción compacta. Por su parte, algunos expertos evalúan los efectos de los fármacos en relación a las características de los sujetos que consultan y su aceptación o no a consumir psicofármacos. Esto sugiere la idea de que la sustancia por sí sola, no haría el efecto, sino que debe contarse con cierta disposición o aceptación del sujeto. Si no la acepta, se ubica en una posición de resistencia y oposición que es clave y puede interpretarse como negación de la pérdida o enfermedad. Por otro lado, aceptar la prescripción coloca al sujeto en relación a un buen pronóstico. Lo convierte en su sujeto tratable, consciente de sus debilidades y que asume no poder con el dolor. Esta idea es controversial dado que, para algunos entrevistados, la intervención farmacológica, permite disponer de la capacidad de hablar de lo que le pasa y buscar soluciones; pero para otros, el fármaco produce lo contrario, anestesia callando la pena, impidiendo que el duelo se realice. Las expectativas heterogéneas relativas a la función de los psicofármacos, habilitan a pensar, por un lado, en el uso amplio para el cual se destinan, y por el otro, en los varios significados que se le otorgan, por parte de los expertos y de las personas entrevistadas. Las perspectivas dispares sobre los efectos de los psicofármacos en el duelo, muestran como la experiencia de pérdida ingresa en el territorio de las tensiones que se producen en relación a estos medicamentos cuando son utilizados como estrategias para paliar el malestar y las posibles complicaciones de salud mental. Los dispositivos contemporáneos, del cual la consulta clínica y la respuesta farmacológica configuran ejemplos, dan cuenta de que la experiencia de pérdida es transitada socialmente a partir de prácticas médicas, psicológicas y farmaceúticas que organizan y delimitan la experiencia de pérdida y el vivenciar de un duelo.