Ponencia Seleccionada

Entre memoria y gestión: agua, territorio y prácticas de cuidado en el Valle del Mezquital

El Valle del Mezquital, región semiárida de México, ha visto transformarse su relación con el agua desde mediados del siglo XX. Hasta la década de 1950, la población dependía del agua de lluvia y de fuentes distantes, pero con la llegada de infraestructura hidráulica y posteriormente, a finales de los años 90 y principios de 2000, con la privatización del sector y la construcción de la Planta de Agua Tratadora de Atotonilco (financiada por iniciativa gubernamental y empresas privadas), se modificaron profundamente las dinámicas territoriales y productivas.
Si bien inicialmente se prometió un agua limpia que permitiría diversificar la producción agrícola, con el paso de los años se observó una disminución en los niveles de nutrientes del agua (nitrógeno, fósforo, potasio), lo que ha llevado a la pérdida de fertilidad del suelo y a la reducción de cosechas –pasando de cultivos como sorgo y trigo a concentrarse en maíz y alfalfa, con muy poca producción para consumo humano–, sumándose a procesos de migración de las nuevas generaciones que abandonan el campo.
Asimismo, se han registrado problemas de contaminación del agua con basura (tanto por vertimientos industriales como por prácticas locales de desecho) y afectaciones a la salud de quienes tienen contacto directo con ella, como sarpullidos y descamación en las manos. La gestión del agua ha evolucionado desde sistemas comunitarios hasta ser administrada por Conagua y organizaciones privadas, con la figura del "caballero" que coordina el riego, aunque persisten desafíos en el mantenimiento de canales (Requena, Alto Requena y Tumba) y en el acceso equitativo. Si bien el agua representa para la población la fuente de vida –como lo transmiten las memorias intergeneracionales que remontan hasta la época de Porfirio Díaz y la construcción del canal de desagüe de la Ciudad de México–, en la actualidad se implementan cobros por módulos de agua que rompen con la percepción de una dotación vitalicia y gratuita prometida históricamente, generando reclamos por falta de mantenimiento y claridad en las normativas legales.
En cuanto a la dimensión de género, si bien el agua es reconocida como fundamental por todas las personas, el contacto directo con la gestión y el riego se concentra en hombres adultos mayores, mientras que las mujeres destacan su importancia para la subsistencia familiar pero participan de manera más limitada en los procesos organizativos. Todo ello configura un escenario donde las memorias colectivas, las prácticas de cuidado del territorio y las tensiones entre políticas públicas y necesidades locales configuran tramas de continuidad y adaptación en la relación con un recurso esencial.
Palabras Clave
Agua, Valle del Mezquital, Memoria colectiva, Gestión del agua, Territorio, Género, Cuidado

Ponentes

    Gardenia Díaz Campos