Ponencia Seleccionada
Reconfiguración de la vida postrasplante y dependencia farmacológica: una forma de violencia estructural
El trasplante de órganos sólidos en México, representa una opción terapéutica para personas que padecen insuficiencias crónicas terminales; sin embargo, la inequidad en el acceso está presente especialmente para personas de bajos recursos debido a largos protocolos y extensas listas de espera en el sector público, la escasez de la donación de órganos, el alto costo de la cirugía, dificultades para cumplir con cuidados postquirúrgicos que incluyen un aislamiento especial y sobre todo el acceso al medicamento inmunosupresor que de por vida debe acompañar a quien recibe el trasplante.
La investigación de corte etnográfico adelantada exploró y analizó experiencias de personas con trasplante renal y hepático atendidas en el contexto de atención pública en la Ciudad de México, reconociendo diversos procesos de interacción vividos con los medicamentos: el paso del desconocimiento de la toma de fármacos para mantener el trasplante y la necesidad de constante vigilancia sobre sus efectos, la reconfiguración de la vida laboral y económica, la implementación de estrategias sociales para aprovisionarse de los medicamentos así como la apropiación del proceso de dosificación de los mismos.
El alto costo de los fármacos y el desabasto en la red pública de salud condicionan la vida laboral de los pacientes, pues el ingreso se vuelve un imperativo para cubrir el gasto de bolsillo que conlleva el tratamiento. Ante esta situación, las personas activan de manera constante redes de apoyo y estrategias de aprovisionamiento, entre las que se encuentran el trueque con otros pacientes, la obtención de medicamentos a bajo costo a través de organizaciones de la sociedad civil y el apoyo familiar para su compra. En algunos casos, incluso se ven obligadas a adoptar medidas extremas, como consumir medicamentos caducados, reducir las dosis o suspender el tratamiento.
La persistente falta de medicamentos en las instituciones públicas, junto con la imposibilidad de recibirlos o adquirirlos, así como la normalización del desabasto, configuran una forma de violencia estructural que moldea los itinerarios postrasplante. En este contexto emerge la “vida social de los fármacos”, a partir de la cual las personas construyen prácticas de cuidado de sí mediadas por el uso permanente de los medicamentos y por los efectos ambiguos que estos producen.
La investigación de corte etnográfico adelantada exploró y analizó experiencias de personas con trasplante renal y hepático atendidas en el contexto de atención pública en la Ciudad de México, reconociendo diversos procesos de interacción vividos con los medicamentos: el paso del desconocimiento de la toma de fármacos para mantener el trasplante y la necesidad de constante vigilancia sobre sus efectos, la reconfiguración de la vida laboral y económica, la implementación de estrategias sociales para aprovisionarse de los medicamentos así como la apropiación del proceso de dosificación de los mismos.
El alto costo de los fármacos y el desabasto en la red pública de salud condicionan la vida laboral de los pacientes, pues el ingreso se vuelve un imperativo para cubrir el gasto de bolsillo que conlleva el tratamiento. Ante esta situación, las personas activan de manera constante redes de apoyo y estrategias de aprovisionamiento, entre las que se encuentran el trueque con otros pacientes, la obtención de medicamentos a bajo costo a través de organizaciones de la sociedad civil y el apoyo familiar para su compra. En algunos casos, incluso se ven obligadas a adoptar medidas extremas, como consumir medicamentos caducados, reducir las dosis o suspender el tratamiento.
La persistente falta de medicamentos en las instituciones públicas, junto con la imposibilidad de recibirlos o adquirirlos, así como la normalización del desabasto, configuran una forma de violencia estructural que moldea los itinerarios postrasplante. En este contexto emerge la “vida social de los fármacos”, a partir de la cual las personas construyen prácticas de cuidado de sí mediadas por el uso permanente de los medicamentos y por los efectos ambiguos que estos producen.