Ponencia Seleccionada
Ciclo hidrosocial y disputa en los usos del agua en Estado de México.
La configuración del territorio del Estado de México, principalmente en la zona metropolitana del Valle de México ha estado mediada por la industrialización y la urbanización. Esto no es una particularidad del EdoMEx, responde a la necesidad de un despliegue global de cierta forma de acumulación de capital, esto se introdujo al país a principios de la década de 1950, impactando de manera contundente en la capital, para después desplazarse con fuerza a la periferia, en este caso al EdoMex, para posteriormente abarcar estados vecinos como Hidalgo, Morelos, Puebla, Tlaxcala e inclusive Querétaro. Esta configuración ha generado una crisis territorial extensiva por toda la zona metropolitana del Estado de México, lo cual se ve reflejado en distintos procesos, destacando una arista importante como lo es el agua. En este sentido la crisis en torno al líquido vital puede analizarse como una expresión de relaciones hidrosociales en las que convergen infraestructura, urbanización, decisiones estatales, intereses inmobiliarios, actividad industrial y prácticas cotidianas de reproducción de la vida. Desde este enfoque, el agua no aparece como un elemento puramente natural ni como un simple servicio técnico, sino como una realidad socioecológica producida por relaciones de poder que organizan de manera desigual su extracción, conducción, distribución y saneamiento. Bajo este marco proponemos que la noción de “naturaleza barata” permite explicar cómo el territorio, el agua y el trabajo cotidiano de las familias son incorporados a dinámicas de acumulación que externalizan costos ambientales y sociales hacia las periferias metropolitanas.
En especial en la zona metropolitana, ello se expresa en la sobreexplotación de fuentes locales, la presión del crecimiento urbano, la desigualdad en el acceso, la vulnerabilidad frente a inundaciones y contaminación, así como en la subordinación de ciertas zonas a criterios de rentabilidad antes que de justicia hídrica. Así, la zona metropolitana del Valle de México puede entenderse como un territorio hidrosocial en disputa, donde el abasto, el desabasto y la gestión del agua producen formas específicas de conflicto, adaptación y organización colectiva. Este enfoque permite vincular la crítica de la ecología política con las experiencias concretas de la población en la periferia metropolitana. En particular las resistencias de los sistemas comunitarios de agua posibilita ver ese vinculo, con lo cual analizarlas desde los pueblos originarios y la sociedad civil son un paso para analizar el impacto del despliegue global de la forma de acumulación de capital en territorios específicos, pero también el despliegue de la organización y su incidencia.
En especial en la zona metropolitana, ello se expresa en la sobreexplotación de fuentes locales, la presión del crecimiento urbano, la desigualdad en el acceso, la vulnerabilidad frente a inundaciones y contaminación, así como en la subordinación de ciertas zonas a criterios de rentabilidad antes que de justicia hídrica. Así, la zona metropolitana del Valle de México puede entenderse como un territorio hidrosocial en disputa, donde el abasto, el desabasto y la gestión del agua producen formas específicas de conflicto, adaptación y organización colectiva. Este enfoque permite vincular la crítica de la ecología política con las experiencias concretas de la población en la periferia metropolitana. En particular las resistencias de los sistemas comunitarios de agua posibilita ver ese vinculo, con lo cual analizarlas desde los pueblos originarios y la sociedad civil son un paso para analizar el impacto del despliegue global de la forma de acumulación de capital en territorios específicos, pero también el despliegue de la organización y su incidencia.