Ponencia Seleccionada
El giro socioambiental, entre la agronomía y la antropología.
La intención de nuestra ponencia es dar cuenta de la transición de los estudios de la agricultura tradicional hacia el análisis de procesos contemporáneos en el ámbito del campo mexicano, donde se reconfiguran actividades de producción y relaciones sociales: en algunas áreas se reduce o abandona la producción de cultivos, se combinan con actividades de aprovechamiento del bosque o se transforman el paisaje rural en atractivos para el mercado del ecoturismo. Denominamos a esta transición como el giro socioambiental que implica los procesos de cambio agrícolas y no agrícolas. Se muestran estudios de caso en Yucatán, Quintana Roo y Chiapas en los que el aporte del método etnográfico destaca el papel de las relaciones sociales de pueblos originarios para el diálogo con especialistas de la agronomía y la biología con enfoques compartidos de investigación aplicada. Tal diálogo no está exento de interpretaciones propias de conceptos y métodos de las ciencias naturales y sociales que exigen voluntad para lograr la interdisciplina. El trabajo de familias y comunidades rurales dedicado, principalmente, en actividades primarias como la agricultura, silvicultura, pesca y ganadería, hoy en día está en transición hacia la terciarización (servicios ecoturísticos), lo cual implica cambios de la economía y organización familiar y de procesos sociales en el nivel de la comunidad. Para analizar esa transición, se reconoce que, ahora, el ecoturismo forma parte del sistema campesino, en un espacio localizado con una historia propia, por lo que se puede estudiar con el análisis de la organización social y los procesos socioculturales en las escalas de la familia o grupo doméstico y la comunidad. El giro socioambiental para el análisis de procesos en marcha que ya no descansan en la producción primaria, permite afirmar, por ejemplo, que la promesa del ecoturismo, en tanto instrumento de conservación ambiental y desarrollo económico, afronta retos derivados de los procesos que provoca: exclusión, competencia y transformación de prácticas alimentarias y del sentido local del bienestar. Por otro lado, propicia el fortalecimiento de la capacidad de agencia.