Ponencia Seleccionada
Cosmologías de la fuerza: la agencia de los muertos tének y la construcción de mundos otros
Esta ponencia analiza el al tsemláb, el lugar de los muertos tének, como un mundo otro cuya cosmología permite comprender cómo se producen, sostienen y transforman las relaciones entre humanos, no humanos y entidades divinas en el México indígena contemporáneo. Más que un destino postmortem, el al tsemláb constituye un espacio ontológico donde la fuerza vital (ts’itsin / ejattaláb) continúa actuando después de la muerte. Los muertos, concebidos como “puro viento”, permanecen en la comunidad, recorren sus antiguos territorios y mantienen vínculos con vivos, santos, ancestros, Mámláb (Trueno) y el Diablo. Su fuerza no se extingue: se regenera mediante relaciones, memorias, trabajos y afectos, expandiendo su campo de acción más allá de lo que les era posible en vida.
Esta cosmología plural distingue entre angelitos, ánimas, antepasados y seres potentes como los tsok inik (hombres rayo), mostrando un universo poblado por múltiples tipos de muertos cuyas capacidades varían según su historia, su parentesco y su antigüedad en la comunidad. Los sueños, espacio privilegiado de interacción, revelan que los muertos conservan memoria, trabajan, participan en fiestas y continúan transformándose moralmente, configurando un más allá que reproduce y reordena la vida social.
El al tsemláb, con sus siete “sótanos” asociados a transgresiones sacramentales, no solo organiza destinos postmortem: articula una ética cosmológica que orienta la conducta, regulando tensiones y sosteniendo la solidaridad comunitaria. La ponencia argumenta que esta cosmología tének constituye una forma de creatividad social, donde los mundos otros no solo explican el universo, sino que permiten imaginar y ensayar otros mundos posibles, proyectando alternativas éticas y sociales desde la fuerza activa de los muertos.
Esta cosmología plural distingue entre angelitos, ánimas, antepasados y seres potentes como los tsok inik (hombres rayo), mostrando un universo poblado por múltiples tipos de muertos cuyas capacidades varían según su historia, su parentesco y su antigüedad en la comunidad. Los sueños, espacio privilegiado de interacción, revelan que los muertos conservan memoria, trabajan, participan en fiestas y continúan transformándose moralmente, configurando un más allá que reproduce y reordena la vida social.
El al tsemláb, con sus siete “sótanos” asociados a transgresiones sacramentales, no solo organiza destinos postmortem: articula una ética cosmológica que orienta la conducta, regulando tensiones y sosteniendo la solidaridad comunitaria. La ponencia argumenta que esta cosmología tének constituye una forma de creatividad social, donde los mundos otros no solo explican el universo, sino que permiten imaginar y ensayar otros mundos posibles, proyectando alternativas éticas y sociales desde la fuerza activa de los muertos.