Ponencia Seleccionada

La explotación como experiencia íntima, ¿las lógicas laborales producidas por la subcontratación se inscriben en el cuerpo y la subjetividad de las trabajadoras de limpieza urbana?

La explotación no es sólo una condición económica, es sobre todo una experiencia encarnada, una experiencia íntima situada en el cuerpo de las trabajadoras, en lo perceptible, en lo pensable, en lo imaginable, en lo afectivo y en las relaciones sociales. En el caso de las trabajadoras de la limpieza urbana, el modelo laboral decide dónde descansan, dónde comen, dónde se cambian, cómo circulan en la ciudad, cómo y dónde son vistas y tratadas y cómo se exponen al riesgo. La subcontratación no sólo organiza contratos, organiza –subordina en este caso– el cuerpo de las personas trabajadoras y convierte actividades íntimas –como comer, ir al baño, vestirse, lavarse– en costos externalizados de este modelo laboral. Planteo que es posible que en la escala urbana de la CDMX, la intimidad no sea un refugio separado del capitalismo urbano sino que es un territorio donde la economía política opera. De acuerdo con algunos hallazgos etnográficos, las trabajadoras subcontratadas por el gobierno de la CDMX para la limpieza pública generalmente no tienen espacio para comer, ir al baño, cambiarse, descansar o convivir entre ellas. Todas estas actividades las hacen en el espacio público y a la vista de todas las personas. He observado a trabajadoras de barrido manual de áreas verdes y avenidas centrales comer en banquetas, en las escaleras del Metro o en jardineras. En otro caso, las trabajadoras de un centro médico del IMSS-Bienestar fueron obligadas a comer a un lado de los residuos sanitarios para no “contaminar” los espacios administrativos del centro. En otra dependencia pública se observó que, al no tener una oficina o espacio de trabajo fijo (y no ser consideradas trabajadoras del Estado), las empleadas deambulan por horas por todo el edificio y se esconden en baños, bodegas y cocinas cuando hay actividades públicas. Al cierre de su jornada, las trabajadoras descansan acostadas en el piso, en las escaleras o en los pastos. Llevan sus uniformes en bolsas y mochilas que cargan con ellas todo el tiempo. Algunas se cambian los uniformes en la calle. Cuando lo necesitan, van a baños públicos o piden permiso en los negocios. No tienen un lugar para lavarse al final de la jornada, dónde dejar sus cosas mientras trabajan ni dónde convivir u organizarse en privado. Las que barren avenidas centrales se exponen a atropellamientos y accidentes porque deben laborar sin frenar el tránsito. Algunas personas las insultan. En este contexto, ¿cómo experimentan las trabajadoras la intimidad?, ¿la lógica laboral del trabajo de limpieza reconfigura en las trabajadoras el sentido de lo público, lo privado y lo íntimo?
Palabras Clave
Trabajo de limpia; intimidad; explotación; subcontratación

Ponentes

    ANGÉLICA JOCELYN SOTO ESPINOSA