Ponencia Seleccionada
Epistemologías visuales y justicia cognitiva: hacia una antropología del currículo universitario para estudiantes sordos
Las instituciones de educación superior siguen estructuradas bajo un modelo epistemológico que es en su mayoría logocéntrico, el cual otorga preferencia a la oralidad y la textualidad escrita como métodos autorizados para generar y difundir el conocimiento. Este modelo reproduce jerarquías cognitivas que no visibilizan otras formas de saber, asociadas con comunidades culturales y lingüísticas minoritarias. Las comunidades sordas son un ejemplo típico de exclusión epistemológica en la educación superior, aunque la cultura sorda ha sido reconocida en gran medida por los estudios antropológicos como una minoría lingüística y cultural que se organiza alrededor de las lenguas de señas y de maneras visuales de generar conocimiento (Kusters et al., 2017; Ladd, 2003).
Esta ponencia analiza los conflictos entre el modelo universitario predominante y las maneras de conocimiento visual que son propias de las comunidades sordas, desde un punto de vista que se encuentra en medio de la teoría de la justicia cognitiva, los estudios críticos sobre la discapacidad y la antropología educativa. La propuesta se enmarca, además, dentro de los debates antropológicos que giran en torno a la cultura, el lenguaje y la producción social del conocimiento (Geertz, 1973; Ingold, 2013), así como dentro de las investigaciones actuales sobre la antropología de la discapacidad. Estas últimas examinan esta condición no solo desde una perspectiva biomédica, sino también desde una sociocultural y política (Ginsburg & Rapp, 2013).
El trabajo presenta el concepto de currículo visual-epistemológico, entendido como una reestructuración curricular en el nivel superior que considera las epistemologías visuales como maneras legítimas de generar conocimiento. Esto se fundamenta en las reflexiones de Boaventura de Sousa Santos (2014) sobre la justicia cognitiva y la ecología de saberes. Esta perspectiva pone en duda el modelo de nivel superior como convencional desde el punto de vista lingüístico y sugiere una modificación curricular fundamentada en la diversidad de maneras de conocer, aprender y comunicarse, sobre todo aquellas relacionadas con las lenguas de señas y los hábitos culturales visuales de las comunidades sordas (Bauman & Murray, 2014; Goodwin, 2000).
El reconocimiento de las epistemologías visuales, más allá de ser una política de inclusión educativa, supone una transformación antropológica del saber universitario. En este escenario, las universidades se transforman en lugares de justicia cognitiva y generación de mundos posibles. La educación para la diversidad se muestra, en esta perspectiva, como una táctica crucial que tiene la capacidad de desafiar las jerarquías epistemológicas predominantes y abrir caminos hacia una educación superior más plural, intercultural y diversa desde el punto de vista epistemológico.
Esta ponencia analiza los conflictos entre el modelo universitario predominante y las maneras de conocimiento visual que son propias de las comunidades sordas, desde un punto de vista que se encuentra en medio de la teoría de la justicia cognitiva, los estudios críticos sobre la discapacidad y la antropología educativa. La propuesta se enmarca, además, dentro de los debates antropológicos que giran en torno a la cultura, el lenguaje y la producción social del conocimiento (Geertz, 1973; Ingold, 2013), así como dentro de las investigaciones actuales sobre la antropología de la discapacidad. Estas últimas examinan esta condición no solo desde una perspectiva biomédica, sino también desde una sociocultural y política (Ginsburg & Rapp, 2013).
El trabajo presenta el concepto de currículo visual-epistemológico, entendido como una reestructuración curricular en el nivel superior que considera las epistemologías visuales como maneras legítimas de generar conocimiento. Esto se fundamenta en las reflexiones de Boaventura de Sousa Santos (2014) sobre la justicia cognitiva y la ecología de saberes. Esta perspectiva pone en duda el modelo de nivel superior como convencional desde el punto de vista lingüístico y sugiere una modificación curricular fundamentada en la diversidad de maneras de conocer, aprender y comunicarse, sobre todo aquellas relacionadas con las lenguas de señas y los hábitos culturales visuales de las comunidades sordas (Bauman & Murray, 2014; Goodwin, 2000).
El reconocimiento de las epistemologías visuales, más allá de ser una política de inclusión educativa, supone una transformación antropológica del saber universitario. En este escenario, las universidades se transforman en lugares de justicia cognitiva y generación de mundos posibles. La educación para la diversidad se muestra, en esta perspectiva, como una táctica crucial que tiene la capacidad de desafiar las jerarquías epistemológicas predominantes y abrir caminos hacia una educación superior más plural, intercultural y diversa desde el punto de vista epistemológico.