Ponencia Seleccionada
Pliegues socio antropológicos e históricos en artes y estéticas del sujeto político
Para donde miremos o acomodemos nuestros lentes malogrados por los métodos autorizados, huellas del pasado antropológico preceden o trastornan nuestras subjetividades en síntomas de sueños y esperanzas con el Otro. Algunos vestigios se filtran en nuestros cuerpos y sentimientos de pánico y horror cotidiano de guerra y violencia del poder y la dominación. Incluso, ruinas representadas en imágenes de historia glacial matan nuestros ojos cuando escuchamos en la repetición de lo Mismo cómo traiciones y asesinatos se repiten cínicamente en las pantallas de los medios de comunicación. Sin embargo, a pesar de la violencia que se repite, algo queda enterrado, abandonado, pero detectable con una mirada dialéctica o un método arqueológico que rastrea en interioridades del objeto esa fuerza memorable de imaginarios y utopías mesiánicas de redención y salvación. Así, miraremos cómo constelaciones espirituales en la historia reaparecen antagónicamente en procesos de transformaciones antropológicas de la actualidad. Escuchar con los ojos los contenidos en los pliegues históricos nos permite indagar o reflexionar cómo la tradición y la cultura en resistencia reaparece, impresa en deseos, incluso particulares, para transformar circunstancias impuestas. Aunque se encuentran invisibles dentro de lo visible en campos autorizados de ciencias fragmentadas de la economía, la filosofía y la política, incluso la psicología y las terapias autorizadas, las cargas espirituales del deseo en la historia actualizan miméticamente un lenguaje antropológico de desobediencia que desborda los límites del poder. A través de imaginarios materializados en las acciones de artes y performance podemos sentir, a pesar de las limitaciones establecidas por la reproducción capitalista, que existen tiempos posibles de un “nuevo tipo humano”. La huella deviene posibilidad común cuando constatamos en el malestar de la cultura que las situaciones son problemáticas de la sociedad que vivimos. Los síntomas del malestar no son esencias arborescentes del infinito, ni espíritus hegelianos, ni tampoco seres sin sociedad en el tiempo de pánico y angustia, sino construcciones del deseo que se rebela en la sociedad contra criterios escogidos autoritaria y tipológicamente por el poder y la dominación. Así nuestra mirada sobre las posibilidades de un “hombre nuevo” no reenviara a un pasado prehistórico de imágenes paradisiacas u oscurantista de una historia anacrónica. Como Walter Benjamin lo propone en su concepto de historia, queremos mirar cómo constelaciones comunes del pasado antropológico se actualizan o sobreviven en imágenes teológicas del presente. Nuestra mirada sobre movimientos en la modernidad capitalista será destacar cómo deseos del pasado se encuentran en el presente. Moviéndose y transformándose críticamente en las artes del tiempo lleno de la historia de los vencidos, una historia oculta o en reposo de sensibilidades y espiritualidad viene de lejos” en tiempos heréticos de la verdad. Así, con las huellas no queremos mirar dolores, pánicos o angustias que se reproducen en el infinito de una historia vacía, lineal y homogénea en el movimiento empírico de documentos de los vencedores. Queremos destacar en la vita activa esas posibilidades de lo posible que en síntomas de la crisis de la cultura estimulan melancólicamente las sobrevivencias milenarias de felicidad.