Ponencia Seleccionada
Hacia una pedagogía decolonial: la experiencia pedagógica de la Universidad Autónoma Comunal de Oaxaca, México
Hablar de pedagogía decolonial implica necesariamente revisar conceptos fundamentales, como descolonización y decolonialidad. Pero antes de entrar en ellos, es necesario entender qué es lo que se busca superar: el pensamiento colonial.
La colonialidad, o pensamiento colonial, ha sido definida como un sistema histórico de dominación occidental que ha implicado la opresión económica, epistémica y racial de los pueblos considerados “subalternos”, o de aquellos Estados que desde la mirada hegemónica se califican como “en desarrollo”.
Como afirma Lara Delgado (2015), este pensamiento no es algo del pasado. Está vivo, presente, y se reproduce hoy a través de la globalización, que en muchos casos continúa imponiendo la idea de la modernidad como un proyecto exclusivamente europeo.
Aníbal Quijano (2014) lo señala claramente cuando dice que la globalización es la culminación de un proceso que comenzó con la constitución de América y el capitalismo colonial/moderno como nuevo patrón de poder mundial. Esta mirada eurocéntrica se convirtió también en la base para diseñar nuestras pedagogías.
¿Y qué tipo de pedagogías surgieron de ahí?
Modelos educativos que priorizan la estandarización, la homogeneización del conocimiento, la reproducción mecánica de saberes, sin espacio para la diversidad ni para la identidad colectiva.
Como dice Erazo (2020), la pedagogía moderna no reconoce las diferencias entre los seres humanos, porque su intención formativa es homogeneizarlos, y eso la convierte en una pedagogía colonizadora.
Es desde este diagnóstico que emerge la necesidad de la descolonización.
Franz Fanon, citado por Catherine Walsh (2012), entiende la descolonización como un proceso de (des)aprendizaje. Es decir, desaprender lo impuesto por la colonización y reaprender a ser.
De ahí surge el pensamiento decolonial: una forma de repensar la educación, la política y la vida misma desde un lugar distinto.
Lara (2015) afirma que el pensamiento decolonial propone un diálogo horizontal, en oposición al monólogo eurocéntrico de la modernización.
Y esto nos lleva al punto de nuestra propuesta: construir una pedagogía decolonial.
Siguiendo la visión de Paulo Freire (2005), especialmente en su obra “Pedagogía del oprimido”, la educación puede ser una herramienta de liberación. Pero para ello debe permitirnos re-apropiarnos de nuestros saberes, re-humanizarnos y reconstruir nuestras identidades.
¿Y qué entendemos por pedagogía decolonial?
Crespo (2023) la define como un proceso educativo dirigido a las comunidades, especialmente a profesores y estudiantes, que busca dotarlos de herramientas para comprender su realidad, una realidad marcada por la discriminación simbólica y material.
Esta pedagogía parte de lo colectivo, de lo comunitario, y se fundamenta en la crítica de los modelos dominantes. Se trata, como dice Catherine Walsh (2016), de una apuesta política, social, cultural y existencial profundamente arraigada a la vida misma y a las memorias colectivas de los pueblos indígenas y afrodescendientes. A través del estudio de caso de la Universidad Autónoma Comunal de Oaxaca se explora una expresión pedagógica orientada a la perspectiva decolonial desde la comunalidad.
La colonialidad, o pensamiento colonial, ha sido definida como un sistema histórico de dominación occidental que ha implicado la opresión económica, epistémica y racial de los pueblos considerados “subalternos”, o de aquellos Estados que desde la mirada hegemónica se califican como “en desarrollo”.
Como afirma Lara Delgado (2015), este pensamiento no es algo del pasado. Está vivo, presente, y se reproduce hoy a través de la globalización, que en muchos casos continúa imponiendo la idea de la modernidad como un proyecto exclusivamente europeo.
Aníbal Quijano (2014) lo señala claramente cuando dice que la globalización es la culminación de un proceso que comenzó con la constitución de América y el capitalismo colonial/moderno como nuevo patrón de poder mundial. Esta mirada eurocéntrica se convirtió también en la base para diseñar nuestras pedagogías.
¿Y qué tipo de pedagogías surgieron de ahí?
Modelos educativos que priorizan la estandarización, la homogeneización del conocimiento, la reproducción mecánica de saberes, sin espacio para la diversidad ni para la identidad colectiva.
Como dice Erazo (2020), la pedagogía moderna no reconoce las diferencias entre los seres humanos, porque su intención formativa es homogeneizarlos, y eso la convierte en una pedagogía colonizadora.
Es desde este diagnóstico que emerge la necesidad de la descolonización.
Franz Fanon, citado por Catherine Walsh (2012), entiende la descolonización como un proceso de (des)aprendizaje. Es decir, desaprender lo impuesto por la colonización y reaprender a ser.
De ahí surge el pensamiento decolonial: una forma de repensar la educación, la política y la vida misma desde un lugar distinto.
Lara (2015) afirma que el pensamiento decolonial propone un diálogo horizontal, en oposición al monólogo eurocéntrico de la modernización.
Y esto nos lleva al punto de nuestra propuesta: construir una pedagogía decolonial.
Siguiendo la visión de Paulo Freire (2005), especialmente en su obra “Pedagogía del oprimido”, la educación puede ser una herramienta de liberación. Pero para ello debe permitirnos re-apropiarnos de nuestros saberes, re-humanizarnos y reconstruir nuestras identidades.
¿Y qué entendemos por pedagogía decolonial?
Crespo (2023) la define como un proceso educativo dirigido a las comunidades, especialmente a profesores y estudiantes, que busca dotarlos de herramientas para comprender su realidad, una realidad marcada por la discriminación simbólica y material.
Esta pedagogía parte de lo colectivo, de lo comunitario, y se fundamenta en la crítica de los modelos dominantes. Se trata, como dice Catherine Walsh (2016), de una apuesta política, social, cultural y existencial profundamente arraigada a la vida misma y a las memorias colectivas de los pueblos indígenas y afrodescendientes. A través del estudio de caso de la Universidad Autónoma Comunal de Oaxaca se explora una expresión pedagógica orientada a la perspectiva decolonial desde la comunalidad.