Ponencia Seleccionada
Subjetivando la periferia. Hacía una etnografía encarnada con jóvenes del Conalep, el caso del plantel 109 en el Estado de México.
Las instituciones de educación media superior en México no son únicamente espacios de formación técnica; son también territorios donde las juventudes construyen, negocian y encarnan experiencias afectivas que moldean sus trayectorias y, con frecuencia, sus identidades. A pesar de que se cree que las juventudes son homogéneas y pasivas, la realidad es que esta etapa de la vida está atravesada por diversas vertientes de poder, de género, clase, raza, etc.
Esta ponencia, presenta los hallazgos más relevantes de una investigación etnográfica encarnada en el Conalep 109 "Ing. Bernardo Quintana Arrioja", en Cuautitlán Izcalli. El Colegio Nacional de Educación Profesional Técnica (Conalep), dedicado a la formación de técnicos bachiller, ha sido históricamente marcado por estigmas de raza y clase. El bajo puntaje requerido para ingresar y su orientación hacia perfiles obreros lo han posicionado, en el imaginario social, como una opción poco o nada deseable entre lxs jóvenes. Dicha narrativa —reforzada en el ecosistema digital a través de la popularidad de sus memes— ha construido al Conalep como un lugar que condensa a la población de juventudes menos “deseable”.
Frente a este panorama, resulta igualmente necesario vislumbrar las formas en que lxs jóvenes de este plantel subjetivan y confrontan las problemáticas y discursos que atraviesan su experiencia escolar. En este contexto de desigualdad, lejos de ser sujetos pasivos, lxs estudiantes disputan espacios de reconocimiento tanto dentro como fuera del aula.
La ponencia persigue dos objetivos. Primero, analizar —desde la heterogeneidad de las experiencias juveniles— cómo lxs estudiantes del Conalep 109 subjetivan y confrontan los retos que marcan su cotidianidad escolar. Segundo, mostrar la potencia de la autoetnografía y la antropología encarnada (Esteban, 2013) para el estudio de las juventudes en contexto de periferia. Partir de mi experiencia como exalumna del plantel permite romper el binarismo investigadora/investigadx y convertir el cuerpo en archivo vivo de conocimiento, posibilitando una etnografía con lxs jóvenes que los reconozca como sujetos epistémicos capaces de disputar y transformar sus mundos.
Esta ponencia, presenta los hallazgos más relevantes de una investigación etnográfica encarnada en el Conalep 109 "Ing. Bernardo Quintana Arrioja", en Cuautitlán Izcalli. El Colegio Nacional de Educación Profesional Técnica (Conalep), dedicado a la formación de técnicos bachiller, ha sido históricamente marcado por estigmas de raza y clase. El bajo puntaje requerido para ingresar y su orientación hacia perfiles obreros lo han posicionado, en el imaginario social, como una opción poco o nada deseable entre lxs jóvenes. Dicha narrativa —reforzada en el ecosistema digital a través de la popularidad de sus memes— ha construido al Conalep como un lugar que condensa a la población de juventudes menos “deseable”.
Frente a este panorama, resulta igualmente necesario vislumbrar las formas en que lxs jóvenes de este plantel subjetivan y confrontan las problemáticas y discursos que atraviesan su experiencia escolar. En este contexto de desigualdad, lejos de ser sujetos pasivos, lxs estudiantes disputan espacios de reconocimiento tanto dentro como fuera del aula.
La ponencia persigue dos objetivos. Primero, analizar —desde la heterogeneidad de las experiencias juveniles— cómo lxs estudiantes del Conalep 109 subjetivan y confrontan los retos que marcan su cotidianidad escolar. Segundo, mostrar la potencia de la autoetnografía y la antropología encarnada (Esteban, 2013) para el estudio de las juventudes en contexto de periferia. Partir de mi experiencia como exalumna del plantel permite romper el binarismo investigadora/investigadx y convertir el cuerpo en archivo vivo de conocimiento, posibilitando una etnografía con lxs jóvenes que los reconozca como sujetos epistémicos capaces de disputar y transformar sus mundos.