Ponencia Seleccionada
Sangrar fuera de tiempo: cuidados menstruales y resistencia en contextos de productividad
Esta ponencia aborda la menstruación como una experiencia que devela las tensiones entre el bienestar menstrual y las exigencias de productividad constante del capitalismo contemporáneo, particularmente en entornos laborales y escolares. Propongo pensar el cuerpo menstruante como un territorio en disputa donde convergen contradicciones específicas: la naturalización y patologización simultáneas del sangrado y dolor menstrual, la búsqueda de narrativas no estigmatizantes frente al tabú persistente, y su presencia política confrontada con su negación sistemática como experiencia corporal y social legítima.
Frente a la captura productivista del cuerpo-territorio que piensa y construye al cuerpo como herramienta perpetua de trabajo y producción, propongo reconocer las prácticas de cuidado menstrual como actos de resistencia en distintas dimensiones. En el plano individual y fenomenológico, pensando el conocimiento del ciclo menstrual, su gestión y su experiencia como ejercicios de autonomía corporal. De manera colectiva, observando cómo se crean y sostienen las redes de apoyo menstrual (familiares, afectivas, laborales) y sus efectos en el bienestar y experiencia menstrual. Y a nivel político, cómo las propuestas y debates en torno a las políticas públicas consideran -o no- las condiciones reales y necesidades de cuidado de las personas que menstrúan frente a un contexto productivo descorporeizado y aparentemente desgenerizado.
Este trabajo recupera los debates actuales sobre licencias menstruales y las propuestas de abordaje de la pobreza menstrual, argumentando que defender el derecho a menstruar y desarrollar estrategias colectivas de cuidado implica disputar también las nociones hegemónicas de cuerpo útil y tiempo legítimo. Los cuidados menstruales, así pensados, constituyen prácticas políticas de defensa de la vida contra su subordinación al mandato de rendimiento continuo.
Frente a la captura productivista del cuerpo-territorio que piensa y construye al cuerpo como herramienta perpetua de trabajo y producción, propongo reconocer las prácticas de cuidado menstrual como actos de resistencia en distintas dimensiones. En el plano individual y fenomenológico, pensando el conocimiento del ciclo menstrual, su gestión y su experiencia como ejercicios de autonomía corporal. De manera colectiva, observando cómo se crean y sostienen las redes de apoyo menstrual (familiares, afectivas, laborales) y sus efectos en el bienestar y experiencia menstrual. Y a nivel político, cómo las propuestas y debates en torno a las políticas públicas consideran -o no- las condiciones reales y necesidades de cuidado de las personas que menstrúan frente a un contexto productivo descorporeizado y aparentemente desgenerizado.
Este trabajo recupera los debates actuales sobre licencias menstruales y las propuestas de abordaje de la pobreza menstrual, argumentando que defender el derecho a menstruar y desarrollar estrategias colectivas de cuidado implica disputar también las nociones hegemónicas de cuerpo útil y tiempo legítimo. Los cuidados menstruales, así pensados, constituyen prácticas políticas de defensa de la vida contra su subordinación al mandato de rendimiento continuo.