Ponencia Seleccionada
Una sinergía entre la autoetnografía y la teoría del actor-red: un estudio de caso sobre el ensamblaje de un centro budista.
Si bien la autoetnografía es criticada por su dimensión autobiográfica y el exceso de confianza que se puede depositar en la memoria del investigador, diversos autores recalcan que este método busca describir y analizar sistemáticamente la vivencia subjetiva con el fin de comprender la experiencia social o cultural (Boylorn & Orbe, 2016; Ellis & Bochner, 2000; Reed-Danahay, 1997). De este modo, se reconoce y otorga un lugar prioritario a la subjetividad, la emocionalidad y la influencia del investigador, sin ocultarlas ni pretender su inexistencia (Ellis; Adams; Bochner, 2011). Ante los desafíos de rigor que implica este enfoque, la presente propuesta integra la Teoría del Actor-Red (TAR) como andamiaje teórico-metodológico para narrar la experiencia etnográfica. Debido a la premisa de la TAR de no sustituir la voz de los actores (o actantes) para la definición de conceptos (Latour, 2005; Lassander & Ingman, 2012), la combinación de la narrativa personal con esta teoría constituye una vía creativa para validar la autoetnografía como un método capaz de explicar la configuración de lo social.
Este análisis surge de un estudio de caso sobre el ensamblaje de un centro budista en el sur de Chile, donde el investigador desempeñó el rol de maestro budista encargado de su apertura. La propuesta presenta una narración analítica basada en la TAR, en la que se rastrea la agencia de una práctica ritual budista específica —el Yoga del Gurú—, operando como un mediador clave en la configuración de la red. Los hallazgos de esta investigación independiente muestran cómo la propia práctica de oración del investigador funcionó como un “portavoz” para el enrolamiento de otros actantes, permitiendo así la estabilización de la red institucional del espacio religioso.
Este análisis surge de un estudio de caso sobre el ensamblaje de un centro budista en el sur de Chile, donde el investigador desempeñó el rol de maestro budista encargado de su apertura. La propuesta presenta una narración analítica basada en la TAR, en la que se rastrea la agencia de una práctica ritual budista específica —el Yoga del Gurú—, operando como un mediador clave en la configuración de la red. Los hallazgos de esta investigación independiente muestran cómo la propia práctica de oración del investigador funcionó como un “portavoz” para el enrolamiento de otros actantes, permitiendo así la estabilización de la red institucional del espacio religioso.