Ponencia Seleccionada

El habitar unipersonal y su relación con la intimidad

A nivel global y nacional, nos encontramos con que cada vez más personas deciden —o se ven orilladas a— vivir solas. Este fenómeno se configura dentro de un entramado cultural moderno que, entre otras características, premia una organización social individualista (Dumont, 1970); un sistema que promueve procesos de subjetivación particulares, interpretables desde la propuesta de la constitución del “yo” como persona (Mauss, 1979), esto es, la construcción del individuo como un hecho de derecho al que subyace la noción de ser propietario del propio cuerpo, del propio ser.
Al mismo tiempo, el incremento del habitar unipersonal se relaciona con factores económicos, políticos y tecnológicos que han llevado a la disolución y reconfiguración de los márgenes que separaban a lo público de lo privado y de lo íntimo. Por tanto, entre espacios productivos y reproductivos, del orden diurno y el nocturno, de las relaciones económicas mercantiles y de las redes de confianza y de reciprocidad. Es así como vivir solo(a) no puede entenderse sin contemplar los procesos de explotación de lo íntimo (Besserer y Ruiz, 2023) y de la metropolización de la intimidad (Cruces, 2022).
Es bajo estos paraguas interpretativos que esta ponencia busca reflexionar en torno a los diferentes sentidos, significados y condiciones que atraviesan a la experiencia de vivir de forma unipersonal. Para ello, se presentan algunos hallazgos obtenidos mediante la exploración etnográfica que se ha centrado en la exploración de tres espacialidades que habita la persona que vive sola: ella como individuo, su casa y su red de relaciones sociales. Es a través de los casos expuestos que se reflexiona en torno a cómo la construcción del hogar se inscribe dentro del desarrollo imaginario del régimen nocturno (Durand, 2004), donde convergen los símbolos de la muerte, el descenso, el ciclo y la intimidad.
Palabras Clave
hogar unipersonal, habitar, intimidad, subjetivación

Ponentes

    Diana María Chen Rodríguez