Ponencia Seleccionada
Las emociones como ventana etnográfica. Reflexiones desde la experiencia de desaparición forzada de migrantes en rancherías de San Luis de la Paz (Guanajuato)
Esta ponencia reflexiona acerca del quehacer antropológico en contextos de múltiples violencias. Particularmente, se basa en una investigación doctoral acerca de los impactos comunitarios de la desaparición forzada de 22 migrantes que en 2011 partieron de comunidades rurales de San Luis de la Paz (Guanajuato) rumbo a Estados Unidos.
A continuación pretendo profundizar cómo, durante el trabajo de campo, las emociones resultaron una ventana para comprender el continuum de violencias (Scheper-Hughes y Bourgois, 2004) presentes en las rancherías de San Luis de la Paz. Concretamente, sostengo que a través de la escucha de experiencias atravesadas por el dolor –por un dolor que no podemos reivindicar como propio– podemos entrar en contacto con quienes colaboramos (Ahmed, 2014) y surgen emociones que, más allá del relato verbal, dan cuenta de violencias que forman parte del contexto y que se entrelazan con la desaparición forzada. De esta forma, las emociones en el campo permiten entablar una relación con quienes colaboramos, abren la posibilidad de crear co-conocimiento y complejizan la realidad del contexto. Para este caso, dieron cuenta de la presencia de múltiples violencias que se vinculan con precariedades estructurales y con formas de despojo territorial que afectan en las rutinas y cuerpos de quienes habitan un escenario de ausencias motivadas por la migración y la desaparición forzada.
Desde esta experiencia, profundizo en las emociones como puerta de entrada al conocimiento, las cuales permitieron afinar la realidad de las violencias que se viven en el campo. Pero también acerca de cómo la experiencia sintiente puede dar lugar a metodologías más éticas, menos extractivistas y adaptadas a la cotidianidad y realidad de las personas que colaboran en nuestras investigaciones. Lo anterior, sin olvidar el lugar de poder que ocupamos como investigadorxs y, por lo tanto, los retos al interactuar desde metodologías que toman el ámbito afectivo como base de la escucha y de la co-creación de conocimiento.
A continuación pretendo profundizar cómo, durante el trabajo de campo, las emociones resultaron una ventana para comprender el continuum de violencias (Scheper-Hughes y Bourgois, 2004) presentes en las rancherías de San Luis de la Paz. Concretamente, sostengo que a través de la escucha de experiencias atravesadas por el dolor –por un dolor que no podemos reivindicar como propio– podemos entrar en contacto con quienes colaboramos (Ahmed, 2014) y surgen emociones que, más allá del relato verbal, dan cuenta de violencias que forman parte del contexto y que se entrelazan con la desaparición forzada. De esta forma, las emociones en el campo permiten entablar una relación con quienes colaboramos, abren la posibilidad de crear co-conocimiento y complejizan la realidad del contexto. Para este caso, dieron cuenta de la presencia de múltiples violencias que se vinculan con precariedades estructurales y con formas de despojo territorial que afectan en las rutinas y cuerpos de quienes habitan un escenario de ausencias motivadas por la migración y la desaparición forzada.
Desde esta experiencia, profundizo en las emociones como puerta de entrada al conocimiento, las cuales permitieron afinar la realidad de las violencias que se viven en el campo. Pero también acerca de cómo la experiencia sintiente puede dar lugar a metodologías más éticas, menos extractivistas y adaptadas a la cotidianidad y realidad de las personas que colaboran en nuestras investigaciones. Lo anterior, sin olvidar el lugar de poder que ocupamos como investigadorxs y, por lo tanto, los retos al interactuar desde metodologías que toman el ámbito afectivo como base de la escucha y de la co-creación de conocimiento.