Ponencia Seleccionada

Los desafíos de los procesos educativos con perspectiva étnica en comunidades rurales afrodescendientes del estado de Morelos

La raíz africana ha dejado una huella imborrable en el Estado de Morelos, su impronta es notoria a nivel demográfico, cultural, económico y político. Sin embargo, la presencia y aportaciones culturales de este grupo poblacional han sido objeto de un proceso de invisibilización que funciona como mecanismo de un etnicidio extendido.

Para fortalecer procesos de reconocimiento identitario la etnoeducación brinda herramientas efectivas, sobre todo con los afrodescendientes con características fenotípicas evidentes, sin embargo, cuando se aborda desde un punto de vista histórico, es innegable la presencia de un núcleo de militancia afro dentro de todos los acontecimientos relevantes de la historia del estado.

En palabras de John Coñac Desde los cimarrones, emigrantes y refugiados que salieron de los valles de Cuautla, Yautepec y Tete cala para hacerse de un lugar a lo largo del Balsas, hasta los pintos de la Costa Grande que siguieron al mulato José María Morelos y luego al mulato Vicente Guerrero durante la guerra de Independencia, y más adelante a Juan Álvarez en contra de los
hacendados azucareros de Morelos, y luego los vengadores de Chiconcuac-San Vicente en 1856, pasando por sus nietos, hasta llegar a las fuerzas revolucionarias de Tlaltizapán y


Tlaquiltenango en 1911, todos estos mestizo-mulato-moreno-pardo-chino-zambahigo-zambo-cafres fueron el auténtico núcleo y la fuerza viva de la desafiante, expansiva y explosiva rebeldía específicamente sureña.

En ese sentido, es fundamental para el reconocimiento y fortalecimiento de las comunidades afromorelenses, sobre todo en la ruralidad analizar la influencia de lucha racial en la rebelión sureña, desde la época colonial, pasando por la independencia, haciendo énfasis en la negritud o cafreria del movimiento zapatista, el reparto agrario y ahora en el reconocimiento de comunidades afro como sujetos de derecho público.

La etnoeducación( Campoalegre,2023) no es solo un proceso identitario, apela a la rebeldía viva, a usar la memoria como eje central de la autodeterminación comunitaria. La cultura, como fruto de la historia, es la síntesis más o menos consciente de las actividades económicas y políticas en cada momento de una sociedad, la expresión más o menos dinámica del tipo de relaciones que se dan en ella (Varela Barraza, 2023) la pedagogía de la memoria de Amílcar Cabral y los símiles entre movimientos libertadores africanos y morelenses dan una línea directa para el ejercicio de una memoria con conciencia y sentido.

Porque ¿De qué sirve la memoria cuando se tiene hambre?
Así se responde una pregunta importante que se escucha comúnmente entre la comunidad afromorelense ¿De qué sirve ser negro?
Ahora, dentro de este espacio se dialogarán las experiencias de formación en estos procesos y los peligros reales de estas incidencias.
Porque en medio de luchas contra el megaproyecto escocida, la gentrificación y el creciente deseo de una industria turística, el recordar la rebeldía nos pone en peligro.
Palabras Clave
Afromexicanidad, memoria, etnoeducación

Ponentes

    David Alwjandro Gómez Arriaga