Ponencia Seleccionada
La identificación racial en el mundo rural bajo el “proyecto del mestizaje” (1940-1950)
Actualmente, el análisis del racismo adhiere, en tendencia, a un “esencialismo estratégico” que moviliza lenguajes absolutistas de raza, con el fin de visibilizar las desigualdades. Igualmente, esta producción académica atribuye un fuerte peso explicativo a las ideologías nacionales del mestizaje caracterizado como una expresión más del “privilegio blanco”, impuesto a las poblaciones morenas, negras o indígenas. Esta literatura ha sido exitosa en poner en primer plano el problema del racismo en México. Cabe notar, sin embargo, el peso explicativo que tiene la ideología del mestizaje en estos análisis y las pocas investigaciones históricas que indagan con detalle su funcionamiento en el siglo XX.
En esta ponencia propongo adentrarme en la historia de las formas de identificación en pleno auge del nacionalismo postrevolucionario, no para repasar los ensayos de las élites urbanas que hoy constituyen el canon del pensamiento mestizófilo, sino para explorar las clasificaciones sociales y la experiencia vivida de quienes, en principio, fueron los principales receptores de dicha política: los habitantes del mundo rural, en particular aquellos hablantes de lenguas originarias. Para ello recurro a un conjunto de diarios de campo etnográficos elaborados entre 1940 y 1960 en localidades indígenas y rurales. Ciertamente se trata de una mirada indirecta, mediada por los antropólogos, quienes, sin embargo, estaban interesados en documentar lo más precisamente posible las realidades que observaron.
Con esta evidencia problematizaré varias coordenadas con las que suele entenderse la ideología del mestizaje: que mestizo alude a una estabilidad coherente; que indígena y mestizo son identificaciones excluyentes; y sobre todo que su trayectoria es unívoca (una eliminando o absorbiendo a la otra). En suma, que los lenguajes absolutos sobre la distinción racial dificultan captar lo que llamo “indeterminación significativa”, esto es, la dimensión compuesta, ambigua, no resuelta y multivocal de las identificaciones raciales, en particular de la categoría “mestizo”.
En esta ponencia propongo adentrarme en la historia de las formas de identificación en pleno auge del nacionalismo postrevolucionario, no para repasar los ensayos de las élites urbanas que hoy constituyen el canon del pensamiento mestizófilo, sino para explorar las clasificaciones sociales y la experiencia vivida de quienes, en principio, fueron los principales receptores de dicha política: los habitantes del mundo rural, en particular aquellos hablantes de lenguas originarias. Para ello recurro a un conjunto de diarios de campo etnográficos elaborados entre 1940 y 1960 en localidades indígenas y rurales. Ciertamente se trata de una mirada indirecta, mediada por los antropólogos, quienes, sin embargo, estaban interesados en documentar lo más precisamente posible las realidades que observaron.
Con esta evidencia problematizaré varias coordenadas con las que suele entenderse la ideología del mestizaje: que mestizo alude a una estabilidad coherente; que indígena y mestizo son identificaciones excluyentes; y sobre todo que su trayectoria es unívoca (una eliminando o absorbiendo a la otra). En suma, que los lenguajes absolutos sobre la distinción racial dificultan captar lo que llamo “indeterminación significativa”, esto es, la dimensión compuesta, ambigua, no resuelta y multivocal de las identificaciones raciales, en particular de la categoría “mestizo”.