Ponencia Seleccionada

Descentrando el testimonio como tecnología privilegiada del pasado. Una reflexión sobre el silencio y el olvido como categoría político-semiótica previa a la memoria social.

¿Y si la pregunta metodológica ya no fuese qué recordamos, sino qué condiciones hacen posible -o imposible- que algo llegue a decirse, a narrarse, a volverse memoria?
Desde esa inquietud se sitúa esta ponencia. No para pensar los silencios y las borraduras como faltas de información ni como fallas del archivo-testimonio, sino como formas de producción de sentido en la investigación antropológica. A partir de una trayectoria de investigación situada en Nicaragua en un contexto de violencia política y digital, y desde el análisis de materiales etnográficos obtenidos entre los años 2018 y 2021, propongo mirar cómo el silencio aparece, por un lado, como efecto de regímenes de poder que delimitan lo decible y, por otro, como práctica activa de resguardo, de cuidado, a veces de posicionamiento político, por parte de quienes resisten y siguen viviendo ahí donde decir puede costar demasiado.
Desde una perspectiva semiótica, sostengo que los silencios no se juegan solo en la ausencia de palabras o testimonios. Se inscriben también en gestos, en omisiones que se repiten, en imágenes que no pueden mostrarse del todo, en archivos incompletos, en afectos que no alcanzan a traducirse en lenguaje. Son silencios que incomodan a la investigación antropológica porque no se dejan capturar fácilmente y porque nos obligan a revisar (con dudas) nuestras herramientas analíticas, nuestros marcos éticos y nuestras propias expectativas como investigadoras.
Retomando discusiones clásicas sobre memoria y olvido, pero desplazándome del testimonio y de la historia oral como tecnologías privilegiadas, la ponencia explora otras vías para aproximarse a lo indecible: el trabajo con materialidades digitales, con discursos que no admiten fisuras o evasivos, con imágenes dañadas o autocensuradas, con pausas, contradicciones y desbordes corporales. Momentos en los que la palabra se interrumpe, titubea o se vuelve peligrosa.
Finalmente, me detengo en los límites éticos de la investigación cuando insistimos en hacer hablar aquello que ha sido silenciado (el llanto, la pausa larga en una entrevista) y propongo pensar el derecho al silencio no solo como objeto de análisis, sino como principio metodológico y político. En este sentido, la ponencia invita a concebir la investigación antropológica como un espacio donde no todo debe ser preguntado pero sí cuidadosamente escuchado u observado.
Palabras Clave
derecho al silencio, análisis semiótico, violencia, testimonio

Ponentes

    María José Díaz Reyes