Ponencia Seleccionada
Masculinidades en tensión: estudiantes varones frente a la formación en enfermería
A nivel mundial, los hombres constituyen una minoría dentro de la fuerza laboral en salud; sin embargo, concentran cerca de tres cuartas partes de los puestos directivos. Esta sobrerrepresentación en espacios de poder contrasta con su menor presencia numérica y evidencia que, dentro de las instituciones sanitarias, los hombres suelen contar con mejores condiciones laborales y mayores oportunidades de ascenso en comparación con las mujeres. En este sentido, las instituciones de salud operan como espacios de reproducción del sistema sexo-género, al situar a los hombres en una posición de ventaja estructural.
El sistema sexo-género se entiende como un orden social fundante que regula y limita los comportamientos de los individuos, asignando privilegios y obligaciones diferenciadas a partir de una condición biológica, y produciendo jerarquías de género que atraviesan los ámbitos formativos y laborales.
La investigación se desarrolló mediante un estudio cualitativo de carácter exploratorio, desde una perspectiva fenomenológica, con el objetivo de comprender las experiencias y significados que los estudiantes varones atribuyen a su formación en enfermería.
Los resultados muestran que los estudiantes hombres se vinculan de manera ambivalente con esta formación. Por un lado, enfrentan prejuicios asociados al campo de los cuidados, históricamente excluido de los esquemas de la masculinidad hegemónica, lo que implica la pérdida de ciertos dividendos patriarcales y la constante puesta en duda de su orientación sexual. Por otro lado, experimentan limitaciones institucionales y simbólicas al brindar cuidados íntimos a mujeres e infancias. Estas tensiones evidencian cómo el sistema sexo-género continúa configurando desigualdades y contradicciones en la formación profesional en salud.
El sistema sexo-género se entiende como un orden social fundante que regula y limita los comportamientos de los individuos, asignando privilegios y obligaciones diferenciadas a partir de una condición biológica, y produciendo jerarquías de género que atraviesan los ámbitos formativos y laborales.
La investigación se desarrolló mediante un estudio cualitativo de carácter exploratorio, desde una perspectiva fenomenológica, con el objetivo de comprender las experiencias y significados que los estudiantes varones atribuyen a su formación en enfermería.
Los resultados muestran que los estudiantes hombres se vinculan de manera ambivalente con esta formación. Por un lado, enfrentan prejuicios asociados al campo de los cuidados, históricamente excluido de los esquemas de la masculinidad hegemónica, lo que implica la pérdida de ciertos dividendos patriarcales y la constante puesta en duda de su orientación sexual. Por otro lado, experimentan limitaciones institucionales y simbólicas al brindar cuidados íntimos a mujeres e infancias. Estas tensiones evidencian cómo el sistema sexo-género continúa configurando desigualdades y contradicciones en la formación profesional en salud.