Ponencia Seleccionada
El juego teatral como práctica educativa: de lo lúdico a la experiencia de aprendizaje situada.
El objetivo de esta ponencia es presentar una propuesta pedagógica que integre elementos artísticos como una vía para la generación de conocimiento desde el cuerpo, la experiencia y la acción. Se parte de la idea de que el aprendizaje no se limita a la adquisición de
información, sino que se construye como una práctica situada que involucra percepción, emoción, imaginación y reflexión. La metodología se sustenta en los principios del pragmatismo educativo, retomados desde la investigación de la filósofa española Sara Barrena, que trabaja los planteamientos tanto de Charles S. Peirce, como de John Dewey.
Desde esta perspectiva, se entiende el aprendizaje como un proceso experiencial en el que el sujeto se aproxima al conocimiento a través de la interacción entre acción, razón y exploración. En este marco, la implementación se genera desde una dimensión lúdica con juegos teatrales extraídos y adaptados a la praxis de la idea original del dramaturgo brasileño Augusto Boal, los cuales generan espacios de libertad donde el cuerpo en acción moviliza la imaginación, produce sentido y posibilita la reflexión colectiva.
Se plantea que la interacción lúdica propicia un estado creativo caracterizado por la
concentración, la motivación y una actitud de apertura, condiciones que permiten al sujeto
aprendiz construir su propio camino hacia el conocimiento. Como resultado preliminar, se
anticipa que el juego teatral fomenta la curiosidad, la participación activa y el deseo constante
de aprender, al tiempo que transforma la experiencia educativa en un proceso ameno, crítico
y significativo. Finalmente, se sugiere que esta propuesta pedagógica puede ser entendida también como una metodología sensible para la producción de conocimiento, donde el arte y el juego se constituyen prácticas que articulan el aprendizaje como parte de la experiencia humana.
información, sino que se construye como una práctica situada que involucra percepción, emoción, imaginación y reflexión. La metodología se sustenta en los principios del pragmatismo educativo, retomados desde la investigación de la filósofa española Sara Barrena, que trabaja los planteamientos tanto de Charles S. Peirce, como de John Dewey.
Desde esta perspectiva, se entiende el aprendizaje como un proceso experiencial en el que el sujeto se aproxima al conocimiento a través de la interacción entre acción, razón y exploración. En este marco, la implementación se genera desde una dimensión lúdica con juegos teatrales extraídos y adaptados a la praxis de la idea original del dramaturgo brasileño Augusto Boal, los cuales generan espacios de libertad donde el cuerpo en acción moviliza la imaginación, produce sentido y posibilita la reflexión colectiva.
Se plantea que la interacción lúdica propicia un estado creativo caracterizado por la
concentración, la motivación y una actitud de apertura, condiciones que permiten al sujeto
aprendiz construir su propio camino hacia el conocimiento. Como resultado preliminar, se
anticipa que el juego teatral fomenta la curiosidad, la participación activa y el deseo constante
de aprender, al tiempo que transforma la experiencia educativa en un proceso ameno, crítico
y significativo. Finalmente, se sugiere que esta propuesta pedagógica puede ser entendida también como una metodología sensible para la producción de conocimiento, donde el arte y el juego se constituyen prácticas que articulan el aprendizaje como parte de la experiencia humana.