Ponencia Seleccionada
Infraestructuras de la noche: miedo, género y experiencias de las violencias en la ciudad
Esta ponencia analiza la noche en el espacio público urbano como una infraestructura sociotécnica que produce y administra formas específicas de violencia de género. De acuerdo con la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (2019) más de la mitad de la población de mujeres han cambiado su comportamiento para salir de noche de manera más segura.
A partir de una investigación etnográfica con mujeres trabajadoras resturanteras que transitan la Ciudad de México en la noche, se examina cómo las calles, los sistemas de transporte, la iluminación y los dispositivos de seguridad configuran un entramado material, simbólico e institucional que condiciona las posibilidades de habitar y transitar el espacio urbano después del anochecer.
Desde una perspectiva antropológica y feminista, la infraestructura es entendida no solo como un soporte técnico de la vida urbana, sino como un dispositivo de poder que regula los accesos, distribuye riesgos y reproduce desigualdades (Anand, 2017). En la experiencia de las mujeres trabajadoras nocturnas, estas infraestructuras se convierten en escenarios donde el miedo se construye socialmente, se normaliza y se gestiona, lo que permite hacer visible la relación entre materialidad urbana, género y violencia. Busco explicitar que las violencias nocturnas no pueden entenderse como eventos individuales o actos delictivos, sino como efectos de infraestructuras que fallan y excluyen diferencialmente sobre ciertos cuerpos.
Asimismo, analizo el papel de ciertas instituciones, en especial de aquellas vinculadas a la seguridad, el transporte y la gestión urbana, como infraestructuras que administran la violencia y desplazan la responsabilidad hacia las mujeres, apelando a estrategias individuales de autocuidado. Frente a este problema, mi propósito radica en mostrar las prácticas cotidianas de movilidad, percepción del riesgo y cuidado colectivo que las mujeres despliegan para habitar la noche, las cuales evidencian formas de resistencia y apropiación del espacio urbano.
Al inscribir la nocturnidad en el debate sobre infraestructura y violencia, con esta propuesta busco aportar una mirada etnográfica situada que permita comprender cómo se producen paisajes urbanos de miedo y, al mismo tiempo, imaginar infraestructuras más justas y habitables desde una perspectiva de género.
A partir de una investigación etnográfica con mujeres trabajadoras resturanteras que transitan la Ciudad de México en la noche, se examina cómo las calles, los sistemas de transporte, la iluminación y los dispositivos de seguridad configuran un entramado material, simbólico e institucional que condiciona las posibilidades de habitar y transitar el espacio urbano después del anochecer.
Desde una perspectiva antropológica y feminista, la infraestructura es entendida no solo como un soporte técnico de la vida urbana, sino como un dispositivo de poder que regula los accesos, distribuye riesgos y reproduce desigualdades (Anand, 2017). En la experiencia de las mujeres trabajadoras nocturnas, estas infraestructuras se convierten en escenarios donde el miedo se construye socialmente, se normaliza y se gestiona, lo que permite hacer visible la relación entre materialidad urbana, género y violencia. Busco explicitar que las violencias nocturnas no pueden entenderse como eventos individuales o actos delictivos, sino como efectos de infraestructuras que fallan y excluyen diferencialmente sobre ciertos cuerpos.
Asimismo, analizo el papel de ciertas instituciones, en especial de aquellas vinculadas a la seguridad, el transporte y la gestión urbana, como infraestructuras que administran la violencia y desplazan la responsabilidad hacia las mujeres, apelando a estrategias individuales de autocuidado. Frente a este problema, mi propósito radica en mostrar las prácticas cotidianas de movilidad, percepción del riesgo y cuidado colectivo que las mujeres despliegan para habitar la noche, las cuales evidencian formas de resistencia y apropiación del espacio urbano.
Al inscribir la nocturnidad en el debate sobre infraestructura y violencia, con esta propuesta busco aportar una mirada etnográfica situada que permita comprender cómo se producen paisajes urbanos de miedo y, al mismo tiempo, imaginar infraestructuras más justas y habitables desde una perspectiva de género.