Ponencia Seleccionada
Empapadas de sonido, nadando en la marea violeta: politización feminista y experiencias sónicas en el 8M
Este trabajo explora la relación entre la experiencia del sonido y la politización de subjetividades.
La experiencia del sonido es comprendida desde una perspectiva fenomenológica y sensorial, que implica el sonar y el escuchar, es multisensorial y afectiva, y en la que el cuerpo es el núcleo articulador de esta experiencia.
La politización feminista aquí comprende dos planos dimensionales: uno social y uno subjetivo. De esta forma implica, por un lado, la posibilidad de reconfiguración del orden de lo sensible, siguiendo a Jacques Rancière, y por el otro la politización de las subjetividades de las mujeres que ponemos el cuerpo en las calles para la protesta.
Propongo una estrategia metodológica basada en una etnografía sonora que está compuesta por tres elementos: el registro y análisis del entorno sonoro de la manifestación, entrevistas para indagar sobre la experiencia de las mujeres que participan en ella, y una etnografía ejecutante a través de la cual analizo mi propia experiencia como parte de la marcha. Esta estrategia dialoga de manera constante con los planteamientos teóricos para dar cuenta de algunos indicios que apuntan a la centralidad del cuerpo , la potencia política del sonido en las protestas feministas, y la importancia de la co-presencia en las marchas para la construcción de la sororidad, y de la seguridad.
La experiencia del sonido es comprendida desde una perspectiva fenomenológica y sensorial, que implica el sonar y el escuchar, es multisensorial y afectiva, y en la que el cuerpo es el núcleo articulador de esta experiencia.
La politización feminista aquí comprende dos planos dimensionales: uno social y uno subjetivo. De esta forma implica, por un lado, la posibilidad de reconfiguración del orden de lo sensible, siguiendo a Jacques Rancière, y por el otro la politización de las subjetividades de las mujeres que ponemos el cuerpo en las calles para la protesta.
Propongo una estrategia metodológica basada en una etnografía sonora que está compuesta por tres elementos: el registro y análisis del entorno sonoro de la manifestación, entrevistas para indagar sobre la experiencia de las mujeres que participan en ella, y una etnografía ejecutante a través de la cual analizo mi propia experiencia como parte de la marcha. Esta estrategia dialoga de manera constante con los planteamientos teóricos para dar cuenta de algunos indicios que apuntan a la centralidad del cuerpo , la potencia política del sonido en las protestas feministas, y la importancia de la co-presencia en las marchas para la construcción de la sororidad, y de la seguridad.