Ponencia Seleccionada
Entre el acompañamiento y la indignación: reposicionar el cuerpo en la antropología ante la violencia.
En contextos atravesados por violencias persistentes, como la desaparición de personas y la movilidad forzada en México, la antropología enfrenta el desafío de definir su lugar cuando su práctica se despliega en escenarios de acompañamiento a víctimas. Más que un problema técnico, se trata de un problema de posicionamiento ético y epistemológico que interpela las formas tradicionales de producir conocimiento.
Esta ponencia propone reposicionar el cuerpo como objeto y medio de indagación antropológica para pensar el acompañamiento no como una práctica externa a la investigación, sino como una condición que reconfigura el lugar desde el cual se investiga. Este reposicionamiento se articula con un tránsito de investigadora-ciudadana a ciudadana-investigadora, en el que la experiencia de la violencia interpela primero como ciudadana y obliga a reorganizar analíticamente las preguntas de investigación.
Desde esta perspectiva, el cuerpo se entiende, por un lado, como espacio donde se inscriben la violencia, el control y las prácticas de búsqueda y acompañamiento, y por otro, como condición material, afectiva y política que hace posible el encuentro etnográfico. Esta doble dimensión permite analizar cómo el conocimiento antropológico se produce en un tiempo compartido de presencia y acompañamiento, en el que el investigador no solo observa, sino que permanece, espera y se expone junto a las víctimas.
A partir de una trayectoria de investigación y acompañamiento con personas en situación de movilidad forzada y con familias de personas desaparecidas, se analiza cómo el campo no se presenta como un espacio previamente dado, sino como una relación que se construye en el tiempo del acompañamiento. En este proceso, la corporalidad no se concibe como una vía privilegiada de empatía, sino como una condición material y política de la relación etnográfica, atravesada por la incertidumbre, el desgaste y la responsabilidad.
Así, el trabajo antropológico en contextos de violencia no se limita a describir procesos sociales ni a ofrecer narrativas de reparación, sino que se deja interpelar por las demandas que emergen en el acompañamiento, obligando a repensar los límites entre investigación, presencia ciudadana y compromiso analítico.
Esta ponencia propone reposicionar el cuerpo como objeto y medio de indagación antropológica para pensar el acompañamiento no como una práctica externa a la investigación, sino como una condición que reconfigura el lugar desde el cual se investiga. Este reposicionamiento se articula con un tránsito de investigadora-ciudadana a ciudadana-investigadora, en el que la experiencia de la violencia interpela primero como ciudadana y obliga a reorganizar analíticamente las preguntas de investigación.
Desde esta perspectiva, el cuerpo se entiende, por un lado, como espacio donde se inscriben la violencia, el control y las prácticas de búsqueda y acompañamiento, y por otro, como condición material, afectiva y política que hace posible el encuentro etnográfico. Esta doble dimensión permite analizar cómo el conocimiento antropológico se produce en un tiempo compartido de presencia y acompañamiento, en el que el investigador no solo observa, sino que permanece, espera y se expone junto a las víctimas.
A partir de una trayectoria de investigación y acompañamiento con personas en situación de movilidad forzada y con familias de personas desaparecidas, se analiza cómo el campo no se presenta como un espacio previamente dado, sino como una relación que se construye en el tiempo del acompañamiento. En este proceso, la corporalidad no se concibe como una vía privilegiada de empatía, sino como una condición material y política de la relación etnográfica, atravesada por la incertidumbre, el desgaste y la responsabilidad.
Así, el trabajo antropológico en contextos de violencia no se limita a describir procesos sociales ni a ofrecer narrativas de reparación, sino que se deja interpelar por las demandas que emergen en el acompañamiento, obligando a repensar los límites entre investigación, presencia ciudadana y compromiso analítico.