Ponencia Seleccionada
Estrategias de terraformación totonaca: notas para sobrevivir al colapso petrolero
La experiencia del municipio de Papantla, Veracruz, con la extracción petrolera, inicia tempranamente en el siglo XIX, cuando empresas norteamericanas adquirieron grandes extensiones territoriales gracias a las reformas liberales, impulsando una actividad que continúo después con la expropiación cardenista y hoy, no sin espanto, bajo técnicas altamente ecocidas como la fractura hidráulica o fracking. Un territorio co-creado históricamente al fuego del pueblo tutunakú no puede sino revelar la compleja relación que la población local ha sostenido con dicha actividad, que no está libre de ambivalencias, desencuentros y un modo de habitar que no cede a diversas prácticas agrícolas, rituales y organizativas que en más de un esfuerzo se muestran antagónicos a través de acciones colectivas de diversa índole y complejidad, articulando incluso agencias más-que-humanas.
La presentación buscará caracterizar el complejo ensamble que compone la relacionalidad indiana en esta pequeña porción del Totonacapan que, mediante registro etnográfico polifónico, ofrecerá algunas estrategias vernáculas que la población local despliega ante los impactos molares de la extracción de hidrocarburos, mostrando algunas de las trincheras que se afirman de forma modesta para producir un mundo que se disputa con vectores de poder tan potentes como los de la política energética del Estado-nación y el mercado petrolero. Habitar un territorio permanentemente en alerta ante los graves daños petroleros permite observar no sólo los agravios racializantes de este tipo de matriz energética, sino también, los bálsamos necesarios para dar lugar al colapso de una economía fósil que en sus últimos estertores golpea con excesiva violencia.
La presentación buscará caracterizar el complejo ensamble que compone la relacionalidad indiana en esta pequeña porción del Totonacapan que, mediante registro etnográfico polifónico, ofrecerá algunas estrategias vernáculas que la población local despliega ante los impactos molares de la extracción de hidrocarburos, mostrando algunas de las trincheras que se afirman de forma modesta para producir un mundo que se disputa con vectores de poder tan potentes como los de la política energética del Estado-nación y el mercado petrolero. Habitar un territorio permanentemente en alerta ante los graves daños petroleros permite observar no sólo los agravios racializantes de este tipo de matriz energética, sino también, los bálsamos necesarios para dar lugar al colapso de una economía fósil que en sus últimos estertores golpea con excesiva violencia.