Ponencia Seleccionada
Patrimonio cultural en disputa: usos, apropiaciones y resignificaciones del territorio. El caso del paisaje patrimonial de Huatusco, Veracruz.
Huatusco, ubicado en la Región Montañosa Central de Veracruz, constituye un territorio de diversidad cultural, histórica y ambiental, donde convergen prácticas tradicionales, centros históricos, saberes campesinos y expresiones simbólicas asociadas al cultivo del café y a la relación histórica entre comunidad y territorio. Estos elementos configuran un paisaje patrimonial vivo que, en las últimas décadas ha sido objeto de transformación y disputa. Este trabajo analiza el patrimonio cultural de Huatusco como un campo de conflicto territorial en el que distintos actores intervienen sobre el territorio, resignificando el patrimonio desde lógicas económicas y administrativas que no siempre consideran las prácticas culturales locales. Se examinan los procesos de patrimonialización asociados al turismo rural, así como los cambios de uso de suelo vinculados a la expansión urbana y agrícola. A partir de la revisión documental y del análisis del contexto, el estudio se centra en las tensiones generadas entre discursos oficiales de valorización patrimonial y las formas comunitarias de apropiación y cuidado del territorio. Se argumenta que estos procesos pueden derivar en formas de despojo simbólico, al privilegiar una visión estetizada del patrimonio que invisibiliza los saberes locales, la memoria colectiva y las prácticas intergeneracionales de gestión del paisaje. Se identifican estrategias comunitarias de resignificación del patrimonio, en las que la agricultura tradicional, las festividades, la transmisión de conocimientos y el sentido de pertenencia territorial funcionan como mecanismos de resistencia y defensa del paisaje patrimonial frente a dinámicas de apropiación externa. Estas prácticas evidencian el patrimonio no solo como un recurso cultural o económico, sino como un elemento central en la construcción de identidad y justicia territorial. Huatusco permite reflexionar sobre la necesidad de modelos de gestión patrimonial sustentables e inclusivos, que reconozcan el patrimonio cultural como un derecho colectivo y promuevan la participación activa de las comunidades en la toma de decisiones.