Ponencia Seleccionada
El “yo como tú” pedagógico de las maestras cocineras para la enseñanza de la memoria biocultural de las cocinas tradicionales
Esta ponencia presenta un estudio de caso centrado en la experiencia del diplomado Latidos de la Cocina Tradicional Mexicana, desarrollado en el Centro de Producción de Lecturas, Escrituras y Memorias, como una experiencia de gestión del conocimiento (Caicedo, 2010) situada y epistémicamente horizontal. La propuesta tiene como eje la propuesta curricular, la convocatoria, el acompañamiento y la generación de condiciones de posibilidad para que las maestras cocineras impartan clases en la modalidad de educación continua profesionalizante poniendo en el centro la palabra, la memoria y la reflexión crítica sobre sus trayectorias de vida, sus territorios y sus genealogías alimentarias. Todo esto, sin cocinar.
De esta manera, cada clase del diplomado se constituye en la “escena de interlocución” (Rancière y Bassas, 2019) para que las maestras cocineras les hablen y les enseñen a quienes —se supone desde el academicismo verticalista— no deberían ser sus estudiantes: editoras, chefs, investigadoras, antropólogas, turistólogas, arquitectos... Este desplazamiento metodológico posiciona a las maestras cocineras como sujetas epistémicas, portadoras de saberes transgeneracionales validados desde la comunidad y el territorio, y no únicamente como ejecutoras de una técnica.
El análisis se apoya en un enfoque cualitativo que articula los postulados de la igualdad de las inteligencias, la aplicación contextualizada de la gestión del conocimiento y el desarrollo de proyectos verificadores (Ranciére, 2022) en torno a la enseñanza de los saberes resguardado en las cocinas tradicionales. De esta manera, se visibiliza que la toma del espacio docente por parte de las maestras cocineras fortalece procesos de autoafirmación, agencia y resignificación del conocimiento alimentario.
En conclusión, la apropiación de la palabra que enseña opera como una práctica política y pedagógica que cuestiona jerarquías académicas, reconoce la legitimidad del saber comunitario y genera formas de transmisión cultural basadas en la escucha, la reciprocidad y la horizontalidad epistémica.
De esta manera, cada clase del diplomado se constituye en la “escena de interlocución” (Rancière y Bassas, 2019) para que las maestras cocineras les hablen y les enseñen a quienes —se supone desde el academicismo verticalista— no deberían ser sus estudiantes: editoras, chefs, investigadoras, antropólogas, turistólogas, arquitectos... Este desplazamiento metodológico posiciona a las maestras cocineras como sujetas epistémicas, portadoras de saberes transgeneracionales validados desde la comunidad y el territorio, y no únicamente como ejecutoras de una técnica.
El análisis se apoya en un enfoque cualitativo que articula los postulados de la igualdad de las inteligencias, la aplicación contextualizada de la gestión del conocimiento y el desarrollo de proyectos verificadores (Ranciére, 2022) en torno a la enseñanza de los saberes resguardado en las cocinas tradicionales. De esta manera, se visibiliza que la toma del espacio docente por parte de las maestras cocineras fortalece procesos de autoafirmación, agencia y resignificación del conocimiento alimentario.
En conclusión, la apropiación de la palabra que enseña opera como una práctica política y pedagógica que cuestiona jerarquías académicas, reconoce la legitimidad del saber comunitario y genera formas de transmisión cultural basadas en la escucha, la reciprocidad y la horizontalidad epistémica.