Ponencia Seleccionada
La figura Xhita como mediador ritual: identidad, liminalidad y cohesión social en las fiestas otomianas
La figura del xhita —también conocido como “el viejo”— está presente en diversos pueblos otopames, donde adquiere múltiples desdoblamientos dentro de las fiestas patronales, el carnaval y el Corpus Christi, especialmente en las comunidades del valle de Ixtlahuaca, Temascalcingo y Jilotepec. Su aparición se vincula estrechamente con el calendario ritual agrícola, pues ocupa un lugar central durante el periodo de secas, cuando comienzan las ceremonias para pedir una buena cosecha y dar paso simbólicamente al ciclo de lluvias.
En estas celebraciones, el xhita se manifiesta a través de una amplia diversidad de expresiones culturales. Las indumentarias, que varían de un pueblo a otro, suelen incluir máscaras y atuendos que representan a los ancianos, figuras asociadas con la sabiduría, la experiencia y la mediación entre la comunidad y las fuerzas naturales. Su participación no solo celebra la abundancia y marca el inicio del ciclo pluvial, sino que también fortalece la cohesión social y promueve la transmisión hereditaria de conocimientos, en especial aquellos relacionados con la historia local, la memoria ritual y la cosmovisión otomiana.
En estas celebraciones, el xhita se manifiesta a través de una amplia diversidad de expresiones culturales. Las indumentarias, que varían de un pueblo a otro, suelen incluir máscaras y atuendos que representan a los ancianos, figuras asociadas con la sabiduría, la experiencia y la mediación entre la comunidad y las fuerzas naturales. Su participación no solo celebra la abundancia y marca el inicio del ciclo pluvial, sino que también fortalece la cohesión social y promueve la transmisión hereditaria de conocimientos, en especial aquellos relacionados con la historia local, la memoria ritual y la cosmovisión otomiana.